Introduccion e historia de mis blogs.

martes, 14 de octubre de 2025

Los orígenes de Ashkenaz se remontan a Jeremías: Los judíos Askenazíes, el yiddish europeo y El Sionismo!

Hipótesis personal:
https://x.com/HumbertoMondej2/status/1977567143245095270
-En realidad era un Imperio Jazaro, solo de nombre; debido a la Elite que lo fundó. 
-Recuerden que el Imperio Romano, mato miles, y miles, y miles de Cristianos, bajo los castigos mas crueles, tratado de sacarle esas ideas estúpidas de la cabeza; pero como no les dios resultado, la Elite acabo abrazado al Cristianismo, como Religión oficial del Estado.
-En la práctica fue el resultado lógico, del ascenso, de ese imperio Ashkenaz, que operaba en esas regiones, desde las sombras, dentro del Estado Jazaro, mencionado en ya por Jeremías; alrededor de 10 siglos antes.
-Pero cómo los Ashkenazis, se movían a través de Las Rutas de la Sedas; eran como nómadas, no se podía llamar Imperio Ashkenaz.
-Probablemente, las riquezas que obtuvieron en ese comercio tan extenso(recuerden que menciono arriba, la relación Fenicios-Judíos), influyó para que la Elite Jazara; creara Leyes que los favorecían en su comercio, y como lugar de estancia segura, en su tránsito desde China, hasta la Regiones del Caspio, y despues hasta el Mar Negro, Europa por tierra, Espana por El Mediterráneo, y el actual Marruecos... 
-Los Ashkenazi, no son de las 12 Tribus de Israel, nos han engañado; sino tribus del SurOeste del Mar Caspio, que se convirtieron Al Judaísmo, muy temprano, como una como una forma de cohesión, de supervivencia, debido a su oficio de comerciales nómadas; y por distintas causas políticas, económicas, militares, sociales, geográficas, y naturales.
-Y su influencia económica sobre la Elite Jazara, su Infiltración, sus Sobornos, por ser El Centro de su Ruta de Las Seda; es lo que lleva a esas Tribus(imperio); a adoptar la Religión de los judios, como oficial. 
-Algo parecido a como Roma, adopta el Cristianismo. O cómo mismos se hace aquel primer Concilio por los Bizantino; para darle una lógica, una coherencia, una razón de nación al Cristianismo.
-Por eso es como un reino nómada, perdido, en movimiento, movedizo, resbaladizo, que no deja trazas concretas... y que unos dicen que existio, y otros dicen que no existio. Otros dicen que 

-Los Ashkenazim no son descendientes de Las 12 Tribus de a Torá, son una especie de Turco-Iraníes(mesopotámicos)-eslavos; una mezcla genética, que lo que menos tienen, es ascendencia del levante, de Palestina.
-Son El 80% de los judios; porque al contrario de los Sefardí; por estrategia, relajaron Las Leyes antigua, de la Conversion al judaismo, mediante el Talmud. 
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5478715/
-Son como la Tribu 13; o el Caín de los Judíos antiguos; que evolucionó al Sionismo actual, como Karma; por no escuchar a Jeremías?

https://x.com/HumbertoMondej2/status/1912556987142766923

https://x.com/HumbertoMondej2/status/1866791688779256081

https://x.com/HumbertoMondej2/status/1955432092801831163
//////////


==========================

. 21 de junio de 2017;8:87. doi: 10.3389/fgene.2017.00087

Los orígenes de Ashkenaz, los judíos Ashkenazíes y el yiddish

ID de producto: PMC5478715 ID de producto: 28680441

Abstracto

Recientemente, se investigaron los orígenes geográficos de los judíos asquenazíes (AJ) y su lengua materna, el yidis, aplicando la Estructura Geográfica de la Población (GPS) a una cohorte de AJ exclusivamente hablantes de yidis y multilingües. El GPS localizó a la mayoría de los AJ a lo largo de las principales rutas comerciales antiguas del noreste de Turquía, junto a aldeas primigenias con nombres que se asemejan a la palabra "Ashkenaz". Estos hallazgos fueron compatibles con la hipótesis de un origen irano-turco-eslavo para los AJ y un origen eslavo para el yidis, y contradecían la hipótesis de Renania, que abogaba por un origen levantino para los AJ y un origen alemán para el yidis. Analizamos cómo estos hallazgos impulsan tres debates en curso sobre (1) el significado histórico del término "Ashkenaz"; (2) la estructura genética de los AJ y sus orígenes geográficos, tal como se infiere de múltiples estudios que emplean análisis de ADN moderno y antiguo, y de ADN antiguo original; y (3) el desarrollo del yidis. Proporcionamos validación adicional al origen no levantino de los AJ utilizando ADN antiguo de Oriente Próximo y el Levante. Debido a la creciente popularidad de las herramientas de geolocalización para abordar cuestiones de origen, analizamos brevemente las ventajas y limitaciones de las herramientas más populares, centrándonos en el enfoque GPS. Nuestros resultados refuerzan el origen no levantino de los AJ.

Palabras clave: yidis, judíos asquenazíes, asquenazí, estructura geográfica de la población (GPS), arqueogenética, hipótesis de Renania, ADN antiguo

Fondo

El origen geográfico de los “Ashkenaz” bíblicos, los judíos asquenazíes (AJ) y el yiddish son unas de las preguntas más antiguas de la historia, la genética y la lingüística.

Las incertidumbres sobre el significado de «Asquenazí» surgieron en el siglo XI, cuando el término pasó de ser una designación de los escitas iraníes a la de los eslavos y germanos, y finalmente de los judíos «alemanes» (asquenazíes) entre los siglos XI y XIII (Wexler,  ). La primera discusión conocida sobre el origen de los judíos alemanes y el yidis surgió en los escritos del gramático hebreo Elia Baxur en la primera mitad del siglo XVI (Wexler,  ).

Está bien establecido que la historia también se refleja en el ADN a través de las relaciones entre la genética, la geografía y el lenguaje (p. ej., Cavalli-Sforza,  ; Weinreich,  ). Max Weinreich, el decano del campo de la lingüística yidis moderna, ya ha enfatizado la verdad de que la historia del yidis refleja la historia de sus hablantes. Estas relaciones impulsaron a Das et al. (  ) a abordar la cuestión del origen yidis mediante el análisis de los genomas de los AJ de habla yidis, los AJ multilingües y los judíos sefardíes utilizando la Estructura Geográfica de la Población (GPS), que localiza los genomas en el lugar donde experimentaron el último evento importante de mezcla. El GPS rastreó casi todos los AJ hasta las principales rutas comerciales antiguas en el noreste de Turquía adyacentes a cuatro aldeas primigenias cuyos nombres se parecen a "Ashkenaz": İşkenaz (o Eşkenaz), Eşkenez (o Eşkens), Aşhanas y Aschuz. Evaluados a la luz de las hipótesis de Renania e Irano-Turco-Eslava (Das et al.,  , Tabla 1 ), los hallazgos respaldaron esta última, lo que implica que el yidis fue creado por comerciantes judíos eslavo-iraníes que navegaban por las Rutas de la Seda. Analizamos estos hallazgos desde perspectivas históricas, genéticas y lingüísticas y calculamos la similitud genética de los AJ y las poblaciones de Oriente Medio con los genomas antiguos de Anatolia, Irán y el Levante. Por último, revisamos brevemente las ventajas y limitaciones de las herramientas de biolocalización y su aplicación en la investigación genética.

Tabla 1.

Grandes preguntas abiertas sobre el origen del término “Ashkenaz”, los AJ y el yiddish, explicadas desde dos hipótesis en pugna.

Preguntas abiertasHipótesis de RenaniaHipótesis irano-turco-eslavaPruebas a favor de la hipótesis irano-turco-eslava
El término “Ashkenaz”Originalmente relacionado con los pueblos que vivían al norte del Israel bíblico (Aptroot,  ) o al norte del Mar Negro (Wexler,  ). Se utiliza en fuentes hebreas y yidis desde el siglo XI para referirse a una región en lo que hoy es aproximadamente el sur de Alemania (Wexler,  ; Aptroot,  ).Designa un pueblo iraní “cerca de Armenia”, presumiblemente escitas conocidos como aškuza, ašguza o išguza en inscripciones asirias de principios del siglo VII a. C. (Wexler,  ,  ).El análisis GPS descubrió cuatro aldeas primitivas en el noreste de Turquía cuyos nombres se asemejan a «Asquenaz», al menos una de las cuales es anterior a cualquier asentamiento judío importante en Alemania (Das et al.,  ). Por lo tanto, «Asquenaz» es un topónimo asociado con Oriente Próximo y sus habitantes, tanto judíos como no judíos.
El origen ancestral de los judíos asquenazíesJudíos que vivieron en Judea hasta el año 70 d. C., que fueron exiliados por los romanos (King,  ) y permanecieron en relativo aislamiento de las comunidades no judías vecinas durante y después de la diáspora (Hammer et al.,  ; Ostrer,  ). Este escenario no tiene respaldo histórico (Sand, 1B ) (p. ej., Elhaik,  ,  ; Xue et al.,  ).Una minoría de emigrantes judíos y una mayoría de irano-turco-eslavos conversos al judaísmo (Wexler,  ).Los AJ presentan una alta similitud genética con las poblaciones que habitan en Turquía y el Cáucaso (Das et al.,  ). Todos los análisis de biolocalización predijeron la presencia de AJ en Turquía (Figura 1A ). Los análisis de ADN antiguo proporcionan evidencia sólida de la ascendencia neolítica iraní de los AJ (Figura 1B ) (Lazaridis et al.,  ).
La llegada de los judíos a tierras alemanasTras la llegada de los judíos palestinos a tierras romanas, comerciantes y soldados judíos llegaron a tierras germanas con el ejército romano y se asentaron allí (King,  ). Esta hipótesis carece de fundamento histórico (Wexler,  ; Sand,  ).Los judíos del Imperio Jázaro y del antiguo Imperio iraní que recorrían las antiguas rutas comerciales romanas (Rabinowitz,  ,  ) y las Rutas de la Seda comenzaron a establecerse en las tierras mixtas germano-sorbias durante el primer milenio (Sand,  ; Wexler,  ).Se predijo que los judíos asquenazíes serían un centro en Oriente Próximo de antiguas rutas comerciales que conectaban Europa, Asia y el norte del Cáucaso (Das et al.,  ). Los hallazgos implican que la migración a Europa se produjo inicialmente a través de rutas comerciales que se dirigían al oeste y posteriormente a través de territorios jázaros.
El surgimiento del yiddish en el siglo IXEntre los siglos IX y X, los inmigrantes judíos de habla francesa e italiana adoptaron y adaptaron los dialectos alemanes locales (Weinreich,  ).Al llegar a tierras alemanas, el eslavo occidental y oriental sufrió una relexificación al alemán, creando lo que se conoció como yiddish (Wexler,  ).El "período de mezcla" inferido por Xue et al. (  ) de 960-1416 d. C. corresponde a un período durante el cual los AJ experimentaron importantes cambios demográficos. En ese momento, se especuló que los AJ absorbieron a los eslavos, desarrollaron el yidis eslavo e intensificaron la migración a Europa (Das et al.,  ).
Crecimiento del judaísmo en Europa del EsteUn pequeño grupo de judíos alemanes emigró a Europa del Este y se reprodujo mediante el llamado «milagro demográfico» (Ben-Sasson,  ; Atzmon et al.,  ; Ostrer,  ), lo que resultó en una tasa de crecimiento antinatural (1,7-2 % anual) (van Straten y Snel,  ; van Straten,  ) a lo largo de medio milenio, que afectó únicamente a los judíos residentes en Europa del Este. Esta explicación no se sustenta en los datos.Durante el medio milenio (740-1250 d. C.), las tierras jázaras e iraníes albergaron los mayores centros judíos euroasiáticos. Los judíos asquenazíes, jázaros e iraníes luego enviaron descendientes a las tierras eslavas (Baron,  ; Sand,  ).Se predijo que la mayoría de los judíos asquenazíes se asentarían en el noreste de Turquía, y el resto se agruparía a lo largo de un gradiente que se extendía desde Turquía hasta tierras de Europa del Este (Das et al.,  ). Esto concuerda con las conversiones registradas al judaísmo de las poblaciones que vivían a lo largo de la costa sur del Mar Negro (Baron,  ). Los datos no respaldan el origen alemán de los judíos asquenazíes (Figura 1A ).

La evidencia genética producida por Das et al. (  ) se muestra en la última columna .

El significado histórico de Ashkenaz

“Asquenaz” es uno de los topónimos bíblicos más controvertidos. Aparece en la Biblia hebrea como el nombre de uno de los descendientes de Noé (Génesis 10:3) y como referencia al reino de Asquenaz, profetizado para ser convocado junto con Ararat y Minnai para librar una guerra contra Babilonia (Jeremías 51:27). Además de rastrear a los AJ hasta las antiguas tierras iraníes de Asquenaz y descubrir las aldeas cuyos nombres pueden derivar de “Asquenaz”, el origen iraní parcial de los AJ, inferido por Das et al. (  ), fue respaldado además por la similitud genética de los AJ con los judíos sefardíes de las montañas y los judíos iraníes, así como su similitud con las poblaciones del Cercano Oriente y las poblaciones turcas y caucásicas “nativas” simuladas.

Existen buenas razones, por lo tanto, para inferir que los judíos que se consideraban asquenazíes adoptaron este nombre y hablaban de sus tierras como asquenazíes, ya que se percibían a sí mismos como de origen iraní. El hecho de que encontremos evidencia variada del conocimiento de la lengua iraní entre los judíos marroquíes y andaluces y los caraítas antes del siglo XI es un punto de referencia convincente para evaluar los orígenes iraníes compartidos de los judíos sefardíes y asquenazíes (Wexler,  ). Además, los judíos de habla iraní en el Cáucaso (los llamados juhuris) y los judíos de habla turca en Crimea antes de la Segunda Guerra Mundial se llamaban a sí mismos "asquenazíes" (Weinreich,  ).

La hipótesis de Renania no puede explicar por qué un nombre que denota "escitas" y estaba asociado con el Cercano Oriente se asoció con tierras alemanas entre los siglos XI y XIII (Wexler,  ). Aptroot (  ) sugirió que los inmigrantes judíos en Europa transfirieron nombres bíblicos a las regiones en las que se asentaron. Esto no es convincente. Los nombres bíblicos se usaban como topónimos solo cuando tenían sonidos similares. No solo Alemania y Ashkenaz no comparten sonidos similares, sino que Alemania ya se llamaba "Germana" o "Germamja" en el Talmud iraní ("babilónico") (completado en el siglo V d. C.) y, como era de esperar, se asoció con el nieto de Noé, Gomer (Talmud, Yoma 10a). La adopción de nombres también se produjo cuando los topónimos exactos estaban en duda, como en el caso de Sefarad (España). Este no es el caso aquí, como también señala Aptroot, ya que “Ashkenaz” tenía una afiliación geográfica conocida y clara (Tabla 1 ). Finalmente, Alemania era conocida por los eruditos franceses como el RaDaK (1160-1235) como “Almania” (Sp. Alemania, Fr. Allemagne), en honor a las tribus almani, un término que también fue adoptado por los eruditos árabes. Si el erudito francés Rashi (1040?-1105), hubiera interpretado aškenaz como “Alemania”, habría sido conocido por el RaDaK que usó los símbolos de Rashi. Por lo tanto, la propuesta de Wexler de que Rashi usó aškenaz en el significado de “eslavo” y que el término aškenaz asumió el significado solitario de “tierras alemanas” solo después del siglo XI en Europa Occidental como resultado del auge del yidis, es más razonable (Wexler,  ). Esto también se ve respaldado por los importantes hallazgos de Das et al. sobre las únicas aldeas primigenias conocidas cuyos nombres derivan de la palabra «Asquenaz», ubicadas en las antiguas tierras de Asquenaz. Por lo tanto, nuestra inferencia se sustenta en evidencia histórica, lingüística y genética, que tiene mayor peso como un origen simple y fácilmente explicable que como un escenario más complejo que implica múltiples translocaciones.

La estructura genética de los judíos asquenazíes

Los AJ se localizaron en la actual Turquía y se descubrió que eran genéticamente más cercanos a las poblaciones turcas, del sur del Cáucaso e iraníes, lo que sugiere un origen común en las tierras iraníes "ashkenazíes" (Das et al.,  ). Estos hallazgos fueron más compatibles con un origen irano-turco-eslavo para los AJ y un origen eslavo para el yidis que con la hipótesis de Renania, que carece de respaldo histórico, genético y lingüístico (Tabla 1 ) (van Straten,  ; Elhaik,  ). Los hallazgos también han resaltado los fuertes vínculos socioculturales y genéticos del judaísmo asquenazí e iraní y sus orígenes iraníes compartidos (Das et al.,  ).

Hasta ahora, todos los análisis destinados a geolocalizar los AJ (Behar et al.,  , Figura 2B; Elhaik,  , Figura 4; Das et al.,  , Figura 4) identificaron a Turquía como el origen predominante de los AJ, aunque utilizaron diferentes enfoques y conjuntos de datos, en apoyo de la hipótesis irano-turco-eslava (Figura 1A , Tabla 1 ). La existencia de ancestros importantes del sur de Europa y del Cercano Oriente en los genomas de los AJ también son fuertes indicadores de la hipótesis irano-turco-eslava, siempre que se tenga en cuenta la historia grecorromana de la región al sur del Mar Negro (Baron,  ; Kraemer,  ). Recientemente, Xue et al. (  ) aplicaron GLOBETROTTER a un conjunto de datos de 2540 AJ genotipados en 252 358 SNP. El perfil de ascendencia inferido para los AJ fue 5% Europa Occidental, 10% Europa Oriental, 30% Levante y 55% Europa Meridional (los autores no consideraron una ascendencia de Oriente Próximo). Elhaik (  ) retrató un perfil similar para los judíos europeos, que consiste en un 25-30% de Oriente Medio y grandes ascendencias de Oriente Próximo-Cáucaso (32-38%) y Europa Occidental (30%). Notablemente, Xue et al. (  ) también infirieron un "tiempo de mezcla" de 960-1.416 d. C. (hace ≈24-40 generaciones), que corresponde al momento en que los AJ experimentaron grandes cambios geográficos a medida que el reino jázaro judaizado disminuía y sus redes comerciales colapsaban, obligándolos a reubicarse en Europa (Das et al.,  ). El límite inferior de esa fecha corresponde al momento en que se originó el yidis eslavo, hasta donde sabemos.

Figura 1.

Figura 1

La localización de los AJ y sus proporciones de mezcla antigua en comparación con las poblaciones vecinas. (A) Predicciones geográficas de individuos analizados en tres estudios separados que emplean diferentes herramientas: Elhaik (  , Figura 4) (azul), Behar et al. (  , Figura 2B) (rojo) y Das et al. (  , Figura 4) (verde oscuro para los AJ que tienen cuatro abuelos AJ y verde claro para el resto) se muestran. Se muestran la media y la desviación estándar (barras) de coincidencia de color de la longitud y la latitud para cada cohorte. Dado que no tuvimos éxito en obtener los puntos de datos de Behar et al. (  , Figura 2B) del autor correspondiente, obtuvimos el 78% de los puntos de datos de su figura. Debido a la baja calidad de su figura, no pudimos extraer de manera confiable los puntos de datos restantes. (B) Resultados de ADMIXTURE supervisados. Para abreviar, se agruparon las subpoblaciones. El eje x representa los individuos. Cada individuo está representado por una columna vertical apilada con proporciones de mezcla codificadas por colores que reflejan las contribuciones genéticas de los antiguos cazadores-recolectores, anatolios, levantinos e iraníes.

El origen no levantino de los AJ se ve respaldado además por un antiguo análisis de ADN de seis natufianos y un neolítico levantino (Lazaridis et al.,  ), algunos de los progenitores judíos más probables (Finkelstein y Silberman,  ; Frendo,  ). En un análisis de componentes principales (PCA), los antiguos levantinos se agruparon predominantemente con los palestinos y beduinos modernos y se superpusieron marginalmente con los judíos árabes, mientras que los AJ se agruparon lejos de los individuos levantinos y adyacentes a los anatolios neolíticos y los europeos del Neolítico tardío y de la Edad del Bronce. Para evaluar estos hallazgos, inferimos las antiguas ascendencias de los AJ utilizando el análisis de mezcla descrito en Marshall et al. (  ). Brevemente, analizamos 18.757 SNP autosómicos genotipados en 46 palestinos, 45 beduinos, 16 sirios y ocho libaneses (Li et al.,  ) junto con 467 AJ [367 AJ analizados previamente y 100 individuos con madre AJ] (Das et al.,  ) que se superponían tanto con el GenoChip (Elhaik et al.,  ) como con los datos de ADN antiguo (Lazaridis et al.,  ). Luego, realizamos un análisis ADMIXTURE supervisado (Alexander y Lange,  ) utilizando tres cazadores-recolectores de Europa del Este de Rusia (EHG) junto con seis levantinos epipaleolíticos, 24 anatolios neolíticos y seis iraníes neolíticos como poblaciones de referencia (Tabla S0 ). Sorprendentemente, los AJ exhiben un iraní dominante (̃88%) y el levantino residual (̃3%) ascendencias, a diferencia de los beduinos (̃14%ỹ68%, respectivamente) y palestinos (̃18%ỹ58%, respectivamente). Solo dos AJ exhiben ascendencias levantinas típicas de las poblaciones levantinas (Figura 1B ). Repitiendo el análisis con qpAdm (AdmixTools, versión 4.1) (Patterson et al.,  ), encontramos que la mezcla de AJ podría modelarse utilizando olas migratorias de tres vías (anatolios neolíticos [46%], iraníes neolíticos [32%] y EHG [22%]) o de dos vías (iraníes neolíticos [71%] y EHG [29%]) (Texto suplementario). Estos hallazgos deberían reevaluarse cuando el ADN medieval esté disponible. En general, los resultados combinados concuerdan fuertemente con las predicciones de la hipótesis irano-turco-eslava (Tabla 1 ) y descartan un origen levantino antiguo para los AJ, que es predominante entre las poblaciones levantinas modernas (por ejemplo, beduinos y palestinos). Esto no es sorprendente, ya que los judíos diferían en sus prácticas y normas culturales (Sand,  ) y tendían a adoptar costumbres locales (Falk,  ). Muy poca cultura judía palestina sobrevivió fuera de Palestina (Sand,  ). Por ejemplo, el folclore y las costumbres populares de los judíos del norte de Europa son claramente de origen alemán precristiano (Patai,  ) y eslavo, que desapareció entre estos últimos (Wexler,  ,  ).

El debate lingüístico sobre la formación del yiddish

La hipótesis de que el yidis tiene un origen alemán ignora la mecánica de la relexificación, el proceso lingüístico que produjo el yidis y otras lenguas "judías antiguas" (es decir, las creadas entre los siglos IX y X). Comprender cómo funciona la relexificación es esencial para comprender la evolución de las lenguas. Este argumento tiene un contexto similar al de la evolución del vuelo propulsado. Rechazar la teoría de la evolución puede llevar a concluir que las aves y los murciélagos son parientes cercanos. Al ignorar la literatura sobre la relexificación y la historia judía en la Alta Edad Media, los autores (p. ej., Aptroot,  ; Flegontov et al.,  ) llegan a conclusiones que tienen un respaldo histórico débil. La ventaja de un análisis de geolocalización es que nos permite inferir el origen geográfico de los hablantes de yidis, dónde residieron y con quién se mezclaron, independientemente de las controversias históricas, lo que proporciona una visión basada en datos sobre la cuestión de los orígenes geográficos. Esto permite una revisión objetiva de las posibles influencias lingüísticas en el yiddish (Tabla 1 ), lo que expone los peligros de adoptar una visión de “creacionismo lingüístico” en lingüística.

La evidencia histórica a favor de un origen irano-turco-eslavo para el yidis es primordial (p. ej., Wexler,  ,  ). Los judíos desempeñaron un papel importante en las Rutas de la Seda en los siglos IX al XI. A mediados del siglo IX, aproximadamente en los mismos años, los comerciantes judíos tanto en Maguncia como en Xi'an recibieron privilegios comerciales especiales del Sacro Imperio Romano Germánico y la corte de la dinastía Tang (Robert,  ). Estas rutas unían Xi'an con Maguncia y Andalucía, y más allá con el África subsahariana y a través de la Península Arábiga e India-Pakistán. Las Rutas de la Seda proporcionaron la motivación para el asentamiento judío en Afro-Eurasia en los siglos IX al XI, ya que los judíos desempeñaron un papel dominante en estas rutas como un gremio comercial neutral sin agendas políticas (Gil,  ; Cansdale,  ,  ). Por lo tanto, los comerciantes judíos tuvieron contacto con una riqueza de idiomas en las áreas que atravesaron (Hadj-Sadok,  ; Khordadhbeh,  ; Hansen,  ; Wexler TBD), que trajeron de regreso a sus comunidades anidadas en los principales centros comerciales (Rabinowitz,  ,  ; Das et al.,  ). Las Rutas de la Seda de Eurasia central estaban controladas por las políticas iraníes, que brindaron oportunidades para los judíos de habla iraní, que constituyeron la abrumadora mayoría de los judíos del mundo desde la época de Cristo hasta el siglo XI (Baron,  ). No debería sorprendernos descubrir que el yidis (y otras lenguas judías antiguas) contiene componentes y reglas de una gran variedad de idiomas, todos ellos hablados en las Rutas de la Seda (Khordadhbeh,  ; Wexler,  ,  ,  ).

Además de los contactos lingüísticos, las Rutas de la Seda también motivaron la conversión generalizada al judaísmo por parte de poblaciones deseosas de participar en el comercio extremadamente lucrativo, que se había convertido en un cuasi monopolio judío a lo largo de las rutas comerciales (Rabinowitz,  ,  ; Baron,  ). Estas conversiones se analizan en la literatura judía entre los siglos VI y XI, tanto en Europa como en Irak (Sand,  ; Kraemer,  ). El yidis y otras lenguas judías antiguas fueron creadas por los comerciantes peripatéticos como lenguas secretas que los aislarían de sus clientes y socios comerciales no judíos (Hadj-Sadok,  ; Gil,  ; Khordadhbeh,  ; Cansdale,  ; Robert,  ). El estudio del génesis del yiddish, por tanto, requiere el estudio de todas las antiguas lenguas judías de este período de tiempo.

También hay una cantidad cuantificable de elementos iraníes y turcos en el yidis. El Talmud de Babilonia, completado en el siglo VI d. C., es rico en influencias lingüísticas, legalistas y religiosas iraníes. Desde el Talmud, un amplio vocabulario iraní ha ingresado al hebreo y al judeoarameo, y de allí se extendió al yidis. Este corpus se conoce desde la década de 1930 y es de conocimiento común para los estudiosos del Talmud (Telegdi,  ). En el Imperio Jázaro, los judíos euroasiáticos, que recorrían las Rutas de la Seda, se convirtieron en hablantes de eslavo, un idioma importante debido a las actividades comerciales de los rus (preucranianos) con quienes los judíos estaban indudablemente aliados en las rutas que unían Bagdad y Baviera. Esto es evidente por la existencia del hebroidismo de reciente invención, inspirado en los patrones eslavos del discurso en yidis (Wexler,  ).

Abogamos por una comprensión más evolutiva de la lingüística. Esto incluye prestar mayor atención a los procesos lingüísticos que alteran las lenguas (por ejemplo, la relexificación) y adquirir mayor competencia en otras lenguas e historias. Al estudiar el origen de los judíos asquenazíes y el yidis, dicho conocimiento debe incluir la historia de las Rutas de la Seda y las lenguas irano-turcas.

Inferencia de orígenes geográficos

Descifrar el origen de las poblaciones humanas no es un desafío nuevo para los genetistas, pero solo en la última década se aprovecharon los datos genéticos de alto rendimiento para responder a estas preguntas. Aquí, discutimos brevemente las diferencias entre las herramientas disponibles basadas en la identidad por distancia. Los enfoques PCA o similares a PCA existentes (p. ej., Novembre et al.,  ; Yang et al.,  ) pueden localizar a los europeos en países (entendidos como el último lugar donde tuvo lugar un evento de mezcla importante o el lugar de donde vinieron los cuatro ancestros de los individuos "no mezclados") con menos del 50% de precisión (Yang et al.,  ). Las limitaciones del PCA (discutidas en Novembre y Stephens,  ) parecen ser inherentes al marco donde las poblaciones continentales trazadas a lo largo de los dos PC primarios se agrupan en los vértices de una forma similar a un triángulo y las poblaciones restantes se agrupan a lo largo o dentro de los bordes (p. ej., Elhaik et al.,  ). Por lo tanto, existen motivos para cuestionar la aplicabilidad de métodos ambiciosos basados ​​en PCA (Yang et al.,  ,  ) que buscan inferir múltiples ubicaciones ancestrales fuera de Europa. En general, la localización precisa de individuos en todo el mundo sigue siendo un desafío significativo (Elhaik et al.,  ).

El marco GPS asume que los humanos son mixtos y que su variación genética (mezcla) puede modelarse por la proporción de genotipos asignados a cualquier número de poblaciones ancestrales putativas regionales fijas (Elhaik et al.,  ). GPS emplea un análisis ADMIXTURE supervisado donde los componentes de mezcla son fijos, lo que permite evaluar tanto a los individuos de prueba como a las poblaciones de referencia contra las mismas poblaciones ancestrales putativas . GPS infiere las coordenadas geográficas de un individuo al hacer coincidir sus proporciones de mezcla con las de las poblaciones de referencia . Las poblaciones de referencia son poblaciones que se sabe que residen en una cierta región geográfica durante un período de tiempo sustancial en un marco de tiempo de cientos a mil años y se pueden predecir sus ubicaciones geográficas mientras están ausentes del panel de población de referencia (Das et al.,  ). La ubicación geográfica final de un individuo de prueba se determina convirtiendo la distancia genética del individuo a m poblaciones de referencia en distancias geográficas (Elhaik et al.,  ). Intuitivamente, se puede pensar que las poblaciones de referencia "atraen" al individuo hacia sí con una fuerza proporcional a su similitud genética hasta que se alcanza un consenso (Figura S1 ). La interpretación de los resultados, en particular cuando la ubicación predicha difiere de la ubicación actual de la población estudiada, requiere cautela.

La estructura poblacional se ve afectada por procesos biológicos y demográficos como la deriva genética, que puede actuar rápidamente en poblaciones pequeñas y relativamente aisladas, a diferencia de las grandes poblaciones no aisladas, y la migración, que ocurre con mayor frecuencia (Jobling et al.,  ). Comprender las relaciones entre geografía y mezcla requiere saber cómo el aislamiento relativo y la historia de la migración afectaron las frecuencias alélicas de las poblaciones. Desafortunadamente, a menudo carecemos de información sobre ambos procesos. GPS aborda este problema analizando las proporciones relativas de mezcla en una red global de poblaciones de referencia que nos brindan diferentes "instantáneas" de eventos históricos de mezcla. Estos eventos globales de mezcla ocurrieron en diferentes momentos a través de diferentes procesos biológicos y demográficos, y su efecto duradero está relacionado con nuestra capacidad para asociar a un individuo con su evento de mezcla coincidente.

En poblaciones relativamente aisladas, el evento de mezcla probablemente sea antiguo, y el GPS localizaría a un individuo de prueba con su población parental con mayor precisión. Por el contrario, si el evento de mezcla fue reciente y la población no mantuvo un aislamiento relativo, la predicción del GPS sería errónea (Figura S2 ). Este es el caso de las poblaciones caribeñas, cuyas proporciones de mezcla aún reflejan los eventos de mezcla masivos de los siglos XIX y XX que involucraron a nativos americanos, europeos occidentales y africanos (Elhaik et al.,  ). Si bien el nivel original de aislamiento sigue siendo desconocido, estos dos escenarios pueden distinguirse comparando las proporciones de mezcla del individuo de prueba y las poblaciones adyacentes. Si esta similitud es alta, podemos concluir que hemos inferido la ubicación probable del evento de mezcla que dio forma a la proporción de mezcla del individuo de prueba. Si lo contrario es cierto, el individuo está mezclado y, por lo tanto, viola los supuestos del modelo GPS o las poblaciones parentales no existen ni en el panel de referencia del GPS ni en la realidad. La mayoría de las veces (83%) el GPS predijo que los individuos no mezclados estaban en sus ubicaciones reales, y que la mayoría de los individuos restantes estaban en países vecinos (Elhaik et al.,  ).

Para entender cómo la migración modifica las proporciones de mezcla de las poblaciones migratorias y anfitrionas, podemos considerar dos casos simples de migración puntual o masiva seguida de asimilación y un tercer caso de migración seguida de aislamiento. Los eventos de migración puntual tienen poco efecto en las proporciones de mezcla de la población anfitriona, particularmente cuando absorbe una escasez de migrantes, en cuyo caso las proporciones de mezcla de los migrantes se asemejarían a las de la población anfitriona dentro de unas pocas generaciones y su lugar de descanso representaría el de la población anfitriona. Los movimientos demográficos masivos, como la invasión o migración a gran escala que afectan a una gran parte de la población son raros y crean cambios temporales en las proporciones de mezcla de la población anfitriona. La población anfitriona aparecería temporalmente como una población mixta bidireccional, reflejando los componentes de las poblaciones anfitriona e invasora (por ejemplo, europeos y nativos americanos, en el caso de los puertorriqueños) hasta que las proporciones de mezcla se homogeneizaran a nivel poblacional. Si se completa este proceso, la firma de mezcla de esta región puede alterarse y la ubicación geográfica de la población anfitriona representaría nuevamente el último lugar donde tuvo lugar el evento de mezcla tanto para la población anfitriona como para la invasora. El GPS, por lo tanto, predeciría la ubicación de la población anfitriona para ambas poblaciones. Se predeciría que las poblaciones que migran de A a B y mantienen el aislamiento genético apuntarían a A en el análisis de población de exclusión. Si bien las migraciones humanas no son poco comunes, mantener un aislamiento genético perfecto durante un largo período de tiempo es muy difícil (p. ej., Veeramah et al.,  ; Behar et al.,  ; Elhaik,  ; Hellenthal et al.,  ), y las predicciones del GPS para la gran mayoría de las poblaciones mundiales indican que estos casos son de hecho excepcionales (Elhaik et al.,  ). A pesar de sus ventajas, el GPS tiene varias limitaciones. Primero, produce las predicciones más precisas para individuos no mezclados. En segundo lugar, el uso de poblaciones migratorias o muy mixtas (ambas detectables mediante el análisis poblacional de exclusión de uno) como poblaciones de referencia puede sesgar las predicciones. Se requieren más avances para superar estas limitaciones y que el GPS sea aplicable a grupos de población mixtos (p. ej., afroamericanos).

Conclusión

El significado del término “Ashkenaz” y los orígenes geográficos de los AJ y el yidis son algunas de las preguntas más antiguas en la historia, la genética y la lingüística. En nuestro trabajo anterior hemos identificado el “antiguo Ashkenaz”, una región en el noreste de Turquía que alberga cuatro aldeas primigenias cuyos nombres se parecen a Ashkenaz. Aquí, profundizamos en el significado de este término y argumentamos que adquirió su significado moderno solo después de que una masa crítica de judíos asquenazíes llegó a Alemania. Mostramos que todos los análisis de biolocalización han localizado a los AJ en Turquía y que los orígenes no levantinos de los AJ están respaldados por análisis de genomas antiguos. En general, estos hallazgos son compatibles con la hipótesis de un origen irano-turco-eslavo para los AJ y un origen eslavo para el yidis y contradicen las predicciones de la hipótesis de Renania que carece de respaldo histórico, genético y lingüístico (Tabla 1 ).

Contribuciones del autor

EE concibió el artículo. MP procesó los datos de ADN antiguo. RD y EE realizaron los análisis. EE lo coescribió con PW y RD. Todos los autores aprobaron el artículo.

Declaración de conflicto de intereses

EE es consultor del Centro de Diagnóstico de ADN. Los demás autores declaran que la investigación se realizó sin ninguna relación comercial o financiera que pudiera interpretarse como un posible conflicto de intereses. El revisor PF declaró al editor responsable una coautoría previa con uno de los autores, quien garantizó que el proceso cumpliera con los estándares de una revisión justa y objetiva.

Expresiones de gratitud

EE recibió apoyo parcial del Premio de Intercambio Internacional de la Royal Society a EE y Michael Neely (IE140020), del Premio del Programa de Confianza en el Concepto MRC 2014 de la Universidad de Sheffield a EE (Ref.: MC_PC_14115) y de una subvención DEB-1456634 de la National Science Foundation a Tatiana Tatarinova y EE. Agradecemos a los numerosos participantes públicos por donar sus secuencias de ADN para estudios científicos y a la base de datos pública del Proyecto Genográfico por proporcionarnos sus datos.

Material complementario

El material complementario de este artículo se puede encontrar en línea en: http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fgene.2017.00087/full#supplementary-material

Referencias

  1. Alexander DH, Lange K. (2011). Mejoras del algoritmo ADMIXTURE para la estimación de la ascendencia individual. BMC Bioinformatics 12:246. 10.1186/1471-2105-12-246 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  2. Aptroot M. (2016). Lengua yidis y judíos asquenazíes: una perspectiva desde la cultura, la lengua y la literatura. Genome Biol. Evol. 8, 1948-1949. 10.1093/gbe/evw131 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  3. Atzmon G., Hao L., Pe'er I., Velez C., Pearlman A., Palamara PF, et al. (2010). Los hijos de Abraham en la era del genoma: las principales poblaciones de la diáspora judía comprenden grupos genéticos distintos con ascendencia compartida de Oriente Medio. Am. J. Hum. Genet. 86, 850–859. 10.1016/j.ajhg.2010.04.015 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  4. Barón SW (1937). Historia social y religiosa de los judíos, vol. 1, Nueva York, NY: Columbia University Press. [ Google Académico ]
  5. Baron SW (1952). Historia social y religiosa de los judíos, vol. 2, Nueva York, NY: Columbia University Press. [ Google Académico ]
  6. Barón SW (1957). Historia social y religiosa de los judíos, vol. 3. Alta Edad Media: Herederos de Roma y Persia. Nueva York, NY: Columbia University Press. [ Google Académico ]
  7. Behar DM, Harmant C., Manry J., van Oven M., Haak W., Martinez-Cruz B., et al. (2012). El paradigma vasco: evidencia genética de una continuidad materna en la región franco-cantábrica desde el preneolítico. Am. J. Hum. Genet. 90, 486–493. 10.1016/j.ajhg.2012.01.002 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  8. Behar DM, Metspalu M., Baran Y., Kopelman NM, Yunusbayev B., Gladstein A., et al. (2013). No hay evidencia, a partir de datos genómicos completos, de un origen jázaro para los judíos asquenazíes. Hum . Biol. 85, 859–900. 10.3378/027.085.0604 [ DOI ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  9. Ben-Sasson HH (1976). Una historia del pueblo judío. Cambridge, MA: Harvard University Press. [ Google Académico ]
  10. Cansdale L. (1996). Los radhanitas: comerciantes judíos internacionales del siglo IX. Aust. J. Jewish Stud. 10, 65–77. [ Google Scholar ]
  11. Cansdale L. (1998). Judíos en la Ruta de la Seda, en Mundos de las Rutas de la Seda: Antiguos y Modernos, eds. Christian D., Benjamin C. (Turnhout: Brepols; ), 23–30. 10.1484/M.SRS-EB.4.00037 [ DOI ] [ Google Académico ]
  12. Cavalli-Sforza LL (1997). Genes, pueblos y lenguas. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 94, 7719–7724. 10.1073/pnas.94.15.7719 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  13. Das R., Wexler P., Pirooznia M., Elhaik E. (2016). Localización de judíos asquenazíes en aldeas primigenias en las antiguas tierras iraníes de Asquenazí. Genome Biol. Evol. 8, 1132–1149. 10.1093/gbe/evw046 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  14. Elhaik E. (2013). El eslabón perdido de la ascendencia judía europea: Contrastando las hipótesis de Renania y Jázara. Genome Biol. Evol. 5, 61–74. 10.1093/gbe/evs119 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  15. Elhaik E. (2016). En busca del tipo judío : un punto de referencia propuesto para evaluar la base genética del judaísmo desafía las nociones de «biomarcadores judíos». Front. Genet. 7:141. 10.3389/fgene.2016.00141 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  16. Elhaik E., Greenspan E., Staats S., Krahn T., Tyler-Smith C., Xue Y., et al. (2013). El GenoChip: una nueva herramienta para la antropología genética. Genome Biol. Evol. 5, 1021–1031. 10.1093/gbe/evt066 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  17. Elhaik E., Tatarinova T., Chebotarev D., Piras IS, Maria Calò C., De Montis A., et al. (2014). El análisis de la estructura geográfica de la población de las poblaciones humanas en todo el mundo infiere sus orígenes biogeográficos. Nat . Comunitario. 5:3513 10.1038/ncomms4513 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Scholar ]
  18. Falk R. (2006). Sionismo y la biología de los judíos (hebreo). Tel Aviv: Resling. [ Google Scholar ]
  19. Finkelstein I., Silberman NA (2002). La Biblia Desenterrada: La Nueva Visión Arqueológica del Antiguo Israel y el Origen de sus Textos Sagrados. Nueva York, NY: Simon and Schuster. [ Google Académico ]
  20. Flegontov P., Kassian A., Thomas MG, Fedchenko V., Changmai P., Starostin G., et al. (2016). Dificultades del enfoque de la estructura geográfica de la población (GPS) aplicado a la historia genética humana: un estudio de caso de judíos asquenazíes. Genome Biol. Evol. 8, 2259–2265. 10.1093/gbe/evw162 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  21. Frendo AJ (2004). De vuelta a lo básico: un enfoque holístico del problema del surgimiento del antiguo Israel, en busca del Israel preexílico, ed. Day J. (Nueva York, NY: T&T Clark International), 41–64. 10.1097/00152193-200410000-00004 [ DOI ] [ Google Académico ]
  22. Gil M. (1974). Los comerciantes radhánitas y la tierra de Radhán. J. Econ. Soc. Hist. Orient. 17, 299–328. [ Google Scholar ]
  23. Hadj-Sadok M. (1949). Descripción del Magreb y de Europa au IIIe-IXe siecle. Argel: Carbonel. [ Google Académico ]
  24. Hammer MF, Redd AJ, Wood ET, Bonner MR, Jarjanazi H., Karafet T., et al. (2000). Las poblaciones judías y no judías de Oriente Medio comparten un conjunto común de haplotipos bialélicos del cromosoma Y. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 97, 6769–6774. 10.1073/pnas.100115997 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  25. Hansen V. (2012). La Ruta de la Seda: Una Nueva Historia. Nueva York, NY: Oxford University Press. [ Google Académico ]
  26. Hellenthal G., Myers S., Reich D., Busby GBJ, Lipson M., Capelli C., et al. (2016). ¿El aislado genético Kalash? La evidencia de una mezcla reciente. Am. J. Hum. Genet. 98, 396–397. 10.1016/j.ajhg.2015.12.025 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  27. Jobling M., Hurles ME, Tyler-Smith C. (2013). Genética evolutiva humana: orígenes, pueblos y enfermedades. Nueva York, NY: Garland Science. [ Google Académico ]
  28. Khordadhbeh I. (1889). El Libro de los Caminos y los Reinos (Kitab al-Masalik Wa-'al-Mamalik), pág. 114 en la Bibliotheca Geographorum Arabicorum, editado por de Goeje. Leiden: Brill. [ Google Académico ]
  29. King RD (2001). La paradoja de la creatividad en la diáspora: el yidis y la identidad judía. Stud. Ling. Sci. 31, 213–229. [ Google Scholar ]
  30. Kraemer RS ​​(2010). Testigos poco fiables: Religión, género e historia en el Mediterráneo grecorromano. Nueva York, NY: Oxford University Press; 10.1093/acprof:oso/9780199743186.001.0001 [ DOI ] [ Google Académico ]
  31. Lazaridis I., Nadel D., Rollefson G., Merrett DC, Rohland N., Mallick S., et al. (2016). Perspectivas genómicas sobre el origen de la agricultura en el antiguo Cercano Oriente. Nature 536, 419–424. 10.1038/nature19310 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  32. Li JZ, Absher DM, Tang H., Southwick AM, Casto AM, Ramachandran S., et al. (2008). Relaciones humanas mundiales inferidas a partir de patrones de variación genómica. Science 319, 1100–1104. 10.1126/science.1153717 [ DOI ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  33. Marshall S., Das R., Pirooznia M., Elhaik E. (2016). Reconstrucción de la historia de la población drusa. Sci. Rep. 6:35837. 10.1038/srep35837 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  34. Novembre J., Johnson T., Bryc K., Kutalik Z., Boyko AR, Auton A., et al. (2008). Los genes reflejan la geografía en Europa. Nature 456, 98–101. 10.1038/nature07331 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  35. Novembre J., Stephens M. (2008). Interpretación de los análisis de componentes principales de la variación genética poblacional espacial. Nat . Genet. 40, 646–649. 10.1038/ng.139 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  36. Ostrer H. (2001). Un perfil genético de las poblaciones judías contemporáneas. Nat. Rev. Genet. 2, 891–898. 10.1038/35098506 [ DOI ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  37. Ostrer H. (2012). Legado: Una historia genética del pueblo judío. Oxford: Oxford University Press. [ Google Scholar ]
  38. Patai R. (1983). Sobre el folclore judío. Detroit, MI: Wayne State University Press. [ Google Académico ]
  39. Patterson NJ, Moorjani P., Luo Y., Mallick S., Rohland N., Zhan Y., et al. (2012). Mezcla antigua en la historia humana. Genética 192, 1065–1093. 10.1534/genetics.112.145037 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  40. Rabinowitz LI (1945). Las rutas de los radanitas. Jew. Q. Rev. 35, 251–280. 10.2307/1452187 [ DOI ] [ Google Académico ]
  41. Rabinowitz LI (1948). Aventureros mercaderes judíos: Un estudio de los radanitas. Londres: Goldston. [ Google Scholar ]
  42. Robert JN ​​(2014). De Roma a la China. Sur les Routes de la soie au Temps des Césars. París: Les Belles Lettres. [ Google Académico ]
  43. Sand S. (2009). La invención del pueblo judío. Londres: Verso. [ Google Scholar ]
  44. Sand S. (2011). Las palabras y la tierra: Intelectuales israelíes y el mito nacionalista. Los Ángeles, CA: Semiotext(e). [ Google Scholar ]
  45. Telegdi Z. (1933). Un Talmudi Irodalom iráni Kölcsönszavainak Hangtana. Budapest: Kertész József Ny. [ Google Académico ]
  46. van Straten J. (2004). Migraciones judías de Alemania a Polonia: la hipótesis de Renania revisada. Mankind Q. 44, 367–384. [ Google Scholar ]
  47. van Straten J. (2007). Judería polaca moderna temprana: la hipótesis de Renania revisada. Hist. Methods 40, 39–50. 10.3200/HMTS.40.1.39-50 [ DOI ] [ Google Académico ]
  48. van Straten J., Snel H. (2006). El «milagro demográfico» judío en la Europa del siglo XIX: ¿realidad o ficción? Hist. Methods 39, 123–131. 10.3200/HMTS.39.3.123-131 [ DOI ] [ Google Académico ]
  49. Veeramah KR, Tönjes A., Kovacs P., Gross A., Wegmann D., Geary P., et al. (2011). Variación genética en los sorbios de Alemania Oriental en el contexto de una diversidad genética europea más amplia. Eur. J. Hum. Genet. 19, 995–1001. 10.1038/ejhg.2011.65 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  50. Weinreich M. (2008). Historia del yidis. New Haven, CT: Yale University Press. [ Google Académico ]
  51. Wexler P. (1991). Yidis, la decimoquinta lengua eslava. Un estudio de la transición lingüística parcial del judeosorbio al alemán. Int. J. Soc. Lang. 1991, 9–150, 215–225. 10.1515/ijsl.1991.91.9 [ DOI ] [ Google Académico ]
  52. Wexler P. (1993). Los judíos asquenazíes: un pueblo eslavo-turco en busca de una identidad judía. Columbus, OH: Slavica. [ Google Scholar ]
  53. Wexler P. (1996). Los orígenes no judíos de los judíos sefardíes. Albany, NY: State University of New York Press. [ Google Académico ]
  54. Wexler P. (2010). ¿Los judíos asquenazíes (es decir, “escitas”) son originarios de Irán y el Cáucaso y son yiddish eslavos?, en Sprache und Leben der frühmittelalterlichen Slaven: Festschrift für Radoslav Katičić zum 80 Geburtstag, eds Stadnik-Holzer E., Holzer G. (Frankfurt: Peter Lang;), 189–216. [ Google Académico ]
  55. Wexler P. (2011). Una población irano-turco-eslava encubierta y sus dos lenguas eslavas encubiertas: los judíos asquenazíes (escitas), el yidis y el hebreo. Zbornik Matice srpske za Slavistiku 80, 7–46. [ Google Scholar ]
  56. Wexler P. (2012). Relexificación en yiddish: ¿una lengua eslava disfrazada de dialecto del alto alemán?, en Studien zu Sprache, Literatur und Kultur bei den Slaven: Gedenkschrift für George, Y. Shevelov aus Anlass seines 100. Geburtstages und 10. Todestages, eds Danylenko A., Vakulenko SH (München, Berlín: Verlag Otto Sagner; ), 212–230. [ Google Académico ]
  57. Wexler P. (2016). Retención transfronteriza de las lenguas túrquicas e iraníes en las tierras eslavas occidentales y orientales y más allá: una clasificación provisional, en The Palgrave Handbook of Slavic Languages, Identities and Borders, eds. Kamusella T., Nomachi M., Gibson C. (Londres: Palgrave Macmillan), 8–25. [ Google Académico ]
  58. Wexler P. (2017). Una mirada a lo olvidado. (Los componentes iraníes y otros componentes asiáticos y africanos de los yidis eslavos, iraníes y turcos, y su léxico hebreo común a lo largo de las Rutas de la Seda). [ Google Scholar ]
  59. Xue J., Lencz T., Darvasi A., Pe'er I., Carmi S. (2017). El tiempo y el lugar de la mezcla europea en la historia judía asquenazí. PLoS Genet. 13:e1006644. 10.1371/journal.pgen.1006644 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  60. Yang WY, Novembre J., Eskin E., Halperin E. (2012). Un enfoque basado en modelos para el análisis de la estructura espacial en datos genéticos. Nat. Genet. 44, 725–731. 10.1038/ng.2285 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]
  61. Yang WY, Platt A., Chiang CW-K., Eskin E., Novembre J., Pasaniuc B. (2014). Localización espacial de ancestros recientes de individuos mestizos. G3 (Bethesda) 4, 2505–2518. 10.1534/g3.114.014274 [ DOI ] [ Artículo gratuito de PMC ] [ PubMed ] [ Google Académico ]



======================================================


. 2017 Jun 21;8:87. doi: 10.3389/fgene.2017.00087

The Origins of Ashkenaz, Ashkenazic Jews, and Yiddish

PMCID: PMC5478715  PMID: 28680441

Abstract

Recently, the geographical origins of Ashkenazic Jews (AJs) and their native language Yiddish were investigated by applying the Geographic Population Structure (GPS) to a cohort of exclusively Yiddish-speaking and multilingual AJs. GPS localized most AJs along major ancient trade routes in northeastern Turkey adjacent to primeval villages with names that resemble the word “Ashkenaz.” These findings were compatible with the hypothesis of an Irano-Turko-Slavic origin for AJs and a Slavic origin for Yiddish and at odds with the Rhineland hypothesis advocating a Levantine origin for AJs and German origins for Yiddish. We discuss how these findings advance three ongoing debates concerning (1) the historical meaning of the term “Ashkenaz;” (2) the genetic structure of AJs and their geographical origins as inferred from multiple studies employing both modern and ancient DNA and original ancient DNA analyses; and (3) the development of Yiddish. We provide additional validation to the non-Levantine origin of AJs using ancient DNA from the Near East and the Levant. Due to the rising popularity of geo-localization tools to address questions of origin, we briefly discuss the advantages and limitations of popular tools with focus on the GPS approach. Our results reinforce the non-Levantine origins of AJs.

Keywords: Yiddish, Ashkenazic Jews, Ashkenaz, geographic population structure (GPS), Archaeogenetics, Rhineland hypothesis, ancient DNA

Background

The geographical origin of the Biblical “Ashkenaz,” Ashkenazic Jews (AJs), and Yiddish, are among the longest standing questions in history, genetics, and linguistics.

Uncertainties concerning the meaning of “Ashkenaz” arose in the Eleventh century when the term shifted from a designation of the Iranian Scythians to become that of Slavs and Germans and finally of “German” (Ashkenazic) Jews in the Eleventh to Thirteenth centuries (Wexler, ). The first known discussion of the origin of German Jews and Yiddish surfaced in the writings of the Hebrew grammarian Elia Baxur in the first half of the Sixteenth century (Wexler, ).

It is well established that history is also reflected in the DNA through relationships between genetics, geography, and language (e.g., Cavalli-Sforza, ; Weinreich, ). Max Weinreich, the doyen of the field of modern Yiddish linguistics, has already emphasized the truism that the history of Yiddish mirrors the history of its speakers. These relationships prompted Das et al. () to address the question of Yiddish origin by analyzing the genomes of Yiddish-speaking AJs, multilingual AJs, and Sephardic Jews using the Geographical Population Structure (GPS), which localizes genomes to where they experienced the last major admixture event. GPS traced nearly all AJs to major ancient trade routes in northeastern Turkey adjacent to four primeval villages whose names resemble “Ashkenaz:” İşkenaz (or Eşkenaz), Eşkenez (or Eşkens), Aşhanas, and Aschuz. Evaluated in light of the Rhineland and Irano-Turko-Slavic hypotheses (Das et al., , Table 1) the findings supported the latter, implying that Yiddish was created by Slavo-Iranian Jewish merchants plying the Silk Roads. We discuss these findings from historical, genetic, and linguistic perspectives and calculate the genetic similarity of AJs and Middle Eastern populations to ancient genomes from Anatolia, Iran, and the Levant. We lastly review briefly the advantages and limitation of bio-localization tools and their application in genetic research.

Table 1.

Major open questions regarding the origin of the term “Ashkenaz,” AJs, and Yiddish as explained by two competing hypotheses.

Open questionsRhineland hypothesisIrano-Turko-Slavic hypothesisEvidence in favor of the Irano-Turko-Slavic hypothesis
The term “Ashkenaz”Originally affiliated with the people living north of Biblical Israel (Aptroot, ) or north of the Black Sea (Wexler, ). Used in Hebrew and Yiddish sources from the Eleventh century onward to denote a region in what is now roughly Southern Germany (Wexler, ; Aptroot, ).Denotes an Iranian people “near Armenia,” presumably Scythians known as aškuza, ašguza, or išguza in Assyrian inscriptions of the early Seventh century B.C. (Wexler, ).GPS analysis uncovered four primeval villages in northeastern Turkey whose names resemble “Ashkenaz,” at least one of which predates any major Jewish settlement in Germany (Das et al., ). “Ashkenaz” is thereby a placename associated with the Near East and its inhabitants both Jews and non-Jews.
The ancestral origin of Ashkenazic JewsJudaean living in Judaea until 70 A.D. who were exiled by the Romans (King, ) and remained in relative isolation from neighboring non-Jewish communities during and after the Diaspora (Hammer et al., ; Ostrer, ). This scenario has no historical (Sand, ) nor genetic support (Figure 1B) (e.g., Elhaik, ; Xue et al., ).A minority of Judaean emigrants and a majority of Irano-Turko-Slavic converts to Judaism (Wexler, ).AJs exhibit high genetic similarity to populations living in Turkey and the Caucasus (Das et al., ). All bio-location analyses predicted AJs to Turkey (Figure 1A). Ancient DNA analyses provide strong evidence of the Iranian Neolithic ancestry of AJs (Figure 1B) (Lazaridis et al., ).
The arrival of Jews to German landsAfter the arrival of Palestinian Jews to Roman lands, Jewish merchants and soldiers arrived to German lands with the Roman army and settled there (King, ). This scenario has no historical support (Wexler, ; Sand, ).Jews from the Khazar Empire and the former Iranian Empire plying the old Roman trade routes (Rabinowitz, ) and Silk Roads began to settle in the mixed Germano-Sorbian lands during the first Millennium (Sand, ; Wexler, ).Ashkenazic Jews were predicted to a Near Eastern hub of ancient trade routes that connected Europe, Asia, and the northern Caucasus (Das et al., ). The findings imply that migration to Europe took place initially through trade routes going west and later through Khazar lands.
Yiddish's emergence in the 9th centuryBetween the Ninth and Tenth centuries, French- and Italian-speaking Jewish immigrants adopted and adapted the local German dialects (Weinreich, ).Upon arrival to German lands, Western and Eastern Slavic went through a relexification to German, creating what became known as Yiddish (Wexler, ).Xue et al.'s () inferred “admixture time” of 960–1,416 AD corresponds to a time period during which AJ have experienced major demographic changes. At that time, AJs were speculated to have absorbed Slavic people, developed Slavic Yiddish, and intensified the migration to Europe (Das et al., ).
Growth of Eastern European JewryA small group of German Jews migrated to Eastern Europe and reproduced via a so-called “demographic miracle” (Ben-Sasson, ; Atzmon et al., ; Ostrer, ), which resulted in an unnatural growth rate (1.7–2% annually) (van Straten and Snel, ; van Straten, ) over half a millennium acting only on Jews residing in Eastern Europe. This explanation is unsupported by the data.During the half millennium (740–1,250 CE), Khazar and Iranian lands harbored the largest Eurasian Jewish centers. Ashkenazic, Khazar, and Iranian Jews then sent offshoots into the Slavic lands (Baron, ; Sand, ).Most of the Ashkenazic Jews were predicted to Northeastern Turkey and the remaining individuals clustered along a gradient going from Turkey to Eastern European lands (Das et al., ). This is in agreement with the recorded conversions of populations living along the southern shores of the Black Sea to Judaism (Baron, ). A German origin of AJs is unsupported by the data (Figure 1A).

The genetic evidence produced by Das et al. () is shown in the last column.

The historical meaning of ashkenaz

“Ashkenaz” is one of the most disputed Biblical placenames. It appears in the Hebrew Bible as the name of one of Noah's descendants (Genesis 10:3) and as a reference to the kingdom of Ashkenaz, prophesied to be called together with Ararat and Minnai to wage war against Babylon (Jeremiah 51:27). In addition to tracing AJs to the ancient Iranian lands of Ashkenaz and uncovering the villages whose names may derive from “Ashkenaz,” the partial Iranian origin of AJs, inferred by Das et al. (), was further supported by the genetic similarity of AJs to Sephardic Mountain Jews and Iranian Jews as well as their similarity to Near Eastern populations and simulated “native” Turkish and Caucasus populations.

There are good grounds, therefore, for inferring that Jews who considered themselves Ashkenazic adopted this name and spoke of their lands as Ashkenaz, since they perceived themselves as of Iranian origin. That we find varied evidence of the knowledge of Iranian language among Moroccan and Andalusian Jews and Karaites prior to the Eleventh century is a compelling point of reference to assess the shared Iranian origins of Sephardic and Ashkenazic Jews (Wexler, ). Moreover, Iranian-speaking Jews in the Caucasus (the so-called Juhuris) and Turkic-speaking Jews in the Crimea prior to World War II called themselves “Ashkenazim” (Weinreich, ).

The Rhineland hypothesis cannot explain why a name that denotes “Scythians” and was associated with the Near East became associated with German lands in the Eleventh to Thirteenth centuries (Wexler, ). Aptroot () suggested that Jewish immigrants in Europe transferred Biblical names onto the regions in which they settled. This is unconvincing. Biblical names were used as place names only when they had similar sounds. Not only Germany and Ashkenaz do not share similar sounds, but Germany was already named “Germana,” or “Germamja” in the Iranian (“Babylonian”) Talmud (completed in the Fifth century A.D.) and, not surprisingly, was associated with Noah's grandson Gomer (Talmud, Yoma 10a). Name adoption also occurred when the exact place names were in doubt as in the case of Sefarad (Spain). This is not the case here, as Aptroot too notes, since “Ashkenaz” had a known and clear geographical affiliation (Table 1). Finally, Germany was known to French scholars like the RaDaK (1160–1235) as “Almania” (Sp. Alemania, Fr. Allemagne), after the Almani tribes, a term that was also adopted by Arab scholars. Had the French scholar Rashi (1040?-1105), interpreted aškenaz as “Germany,” it would have been known to the RaDaK who used Rashi's symbols. Therefore, Wexler's proposal that Rashi used aškenaz in the meaning of “Slavic” and that the term aškenaz assumed the solitary meaning “German lands” only after the Eleventh century in Western Europe as a result of the rise of Yiddish, is more reasonable (Wexler, ). This is also supported by Das et al.'s major findings of the only known primeval villages whose names derive from the word “Ashkenaz” located in the ancient lands of Ashkenaz. Our inference is therefore supported by historical, linguistic, and genetic evidence, which has more weight as a simple origin that can be easily explained than a more complex scenario that involves multiple translocations.

The genetic structure of ashkenazic jews

AJs were localized to modern-day Turkey and found to be genetically closest to Turkic, southern Caucasian, and Iranian populations, suggesting a common origin in Iranian “Ashkenaz” lands (Das et al., ). These findings were more compatible with an Irano-Turko-Slavic origin for AJs and a Slavic origin for Yiddish than with the Rhineland hypothesis, which lacks historical, genetic, and linguistic support (Table 1) (van Straten, ; Elhaik, ). The findings have also highlighted the strong social-cultural and genetic bonds of Ashkenazic and Iranian Judaism and their shared Iranian origins (Das et al., ).

Thus far, all analyses aimed to geo-localize AJs (Behar et al., , Figure 2B; Elhaik, , Figure 4; Das et al., , Figure 4) identified Turkey as the predominant origin of AJs, although they used different approaches and datasets, in support of the Irano-Turko-Slavic hypothesis (Figure 1A, Table 1). The existence of both major Southern European and Near Eastern ancestries in AJ genomes are also strong indictors of the Irano-Turko-Slavic hypothesis provided the Greco-Roman history of the region southern to the Black Sea (Baron, ; Kraemer, ). Recently, Xue et al. () applied GLOBETROTTER to a dataset of 2,540 AJs genotyped over 252,358 SNPs. The inferred ancestry profile for AJs was 5% Western Europe, 10% Eastern Europe, 30% Levant, and 55% Southern Europe (a Near East ancestry was not considered by the authors). Elhaik () portrayed a similar profile for European Jews, consisting of 25–30% Middle East and large Near Eastern–Caucasus (32–38%) and West European (30%) ancestries. Remarkably, Xue et al. () also inferred an “admixture time” of 960–1,416 AD (≈24–40 generations ago), which corresponds to the time AJs experienced major geographical shifts as the Judaized Khazar kingdom diminished and their trading networks collapsed forcing them to relocate to Europe (Das et al., ). The lower boundary of that date corresponds to the time Slavic Yiddish originated, to the best of our knowledge.

Figure 1.

Figure 1

The localization of AJs and their ancient admixture proportions compared to neighboring populations. (A) Geographical predictions of individuals analyzed in three separate studies employing different tools: Elhaik (, Figure 4) (blue), Behar et al. (, Figure 2B) (red), and Das et al. (, Figure 4) (dark green for AJs who have four AJ grandparents and light green for the rest) are shown. Color matching mean and standard deviation (bars) of the longitude and latitude are shown for each cohort. Since we were unsuccessful in obtaining the data points of Behar et al. (, Figure 2B) from the corresponding author, we procured 78% of the data points from their figure. Due to the low quality of their figure we were unable to reliably extract the remaining data points. (B) Supervised ADMIXTURE results. For brevity, subpopulations were collapsed. The x axis represents individuals. Each individual is represented by a vertical stacked column of color-coded admixture proportions that reflect genetic contributions from ancient Hunter-Gatherer, Anatolian, Levantine, and Iranian individuals.

The non-Levantine origin of AJs is further supported by an ancient DNA analysis of six Natufians and a Levantine Neolithic (Lazaridis et al., ), some of the most likely Judaean progenitors (Finkelstein and Silberman, ; Frendo, ). In a principle component analysis (PCA), the ancient Levantines clustered predominantly with modern-day Palestinians and Bedouins and marginally overlapped with Arabian Jews, whereas AJs clustered away from Levantine individuals and adjacent to Neolithic Anatolians and Late Neolithic and Bronze Age Europeans. To evaluate these findings, we inferred the ancient ancestries of AJs using the admixture analysis described in Marshall et al. (). Briefly, we analyzed 18,757 autosomal SNPs genotyped in 46 Palestinians, 45 Bedouins, 16 Syrians, and eight Lebanese (Li et al., ) alongside 467 AJs [367 AJs previously analyzed and 100 individuals with AJ mother) (Das et al., ) that overlapped with both the GenoChip (Elhaik et al., ) and ancient DNA data (Lazaridis et al., ). We then carried out a supervised ADMIXTURE analysis (Alexander and Lange, ) using three East European Hunter Gatherers from Russia (EHGs) alongside six Epipaleolithic Levantines, 24 Neolithic Anatolians, and six Neolithic Iranians as reference populations (Table S0). Remarkably, AJs exhibit a dominant Iranian (̃88%) and residual Levantine (̃3%) ancestries, as opposed to Bedouins (̃14% and ̃68%, respectively) and Palestinians (̃18% and ̃58%, respectively). Only two AJs exhibit Levantine ancestries typical to Levantine populations (Figure 1B). Repeating the analysis with qpAdm (AdmixTools, version 4.1) (Patterson et al., ), we found that AJs admixture could be modeled using either three- (Neolithic Anatolians [46%], Neolithic Iranians [32%], and EHGs [22%]) or two-way (Neolithic Iranians [71%] and EHGs [29%]) migration waves (Supplementary Text). These findings should be reevaluated when Medieval DNA would become available. Overall, the combined results are in a strong agreement with the predictions of the Irano-Turko-Slavic hypothesis (Table 1) and rule out an ancient Levantine origin for AJs, which is predominant among modern-day Levantine populations (e.g., Bedouins and Palestinians). This is not surprising since Jews differed in cultural practices and norms (Sand, ) and tended to adopt local customs (Falk, ). Very little Palestinian Jewish culture survived outside of Palestine (Sand, ). For example, the folklore and folkways of the Jews in northern Europe is distinctly pre-Christian German (Patai, ) and Slavic in origin, which disappeared among the latter (Wexler, ).

The linguistic debate concerning formation of yiddish

The hypothesis that Yiddish has a German origin ignores the mechanics of relexification, the linguistic process which produced Yiddish and other “Old Jewish” languages (i.e., those created by the Ninth to Tenth century). Understanding how relexification operates is essential to understanding the evolution of languages. This argument has a similar context to that of the evolution of powered flight. Rejecting the theory of evolution may lead one to conclude that birds and bats are close relatives. By disregarding the literature on relexification and Jewish history in the early Middle Ages, authors (e.g., Aptroot, ; Flegontov et al., ) reach conclusions that have weak historical support. The advantage of a geo-localization analysis is that it allows us to infer the geographical origin of the speakers of Yiddish, where they resided and with whom they intermingled, independently of historical controversies, which provides a data driven view on the question of geographical origins. This allows an objective review of potential linguistic influences on Yiddish (Table 1), which exposes the dangers in adopting a “linguistic creationism” view in linguistics.

The historical evidence in favor of an Irano-Turko-Slavic origin for Yiddish is paramount (e.g., Wexler, ). Jews played a major role on the Silk Roads in the Ninth to Eleventh century. In the mid-Ninth century, in roughly the same years, Jewish merchants in both Mainz and at Xi'an received special trading privileges from the Holy Roman Empire and the Tang dynasty court (Robert, ). These roads linked Xi'an to Mainz and Andalusia, and further to sub-Saharan Africa and across to the Arabian Peninsula and India-Pakistan. The Silk Roads provided the motivation for Jewish settlement in Afro-Eurasia in the Ninth to Eleventh centuries since the Jews played a dominant role on these routes as a neutral trading guild with no political agendas (Gil, ; Cansdale, ). Hence, the Jewish traders had contact with a wealth of languages in the areas that they traversed (Hadj-Sadok, ; Khordadhbeh, ; Hansen, ; Wexler TBD), which they brought back to their communities nested in major trading hubs (Rabinowitz, ; Das et al., ). The central Eurasian Silk Roads were controlled by Iranian polities, which provided opportunities for Iranian-speaking Jews, who constituted the overwhelming bulk of the world's Jews from the time of Christ to the Eleventh century (Baron, ). It should not come as a surprise to find that Yiddish (and other Old Jewish languages) contains components and rules from a large variety of languages, all of them spoken on the Silk Roads (Khordadhbeh, ; Wexler, ).

In addition to language contacts, the Silk Roads also provided the motivation for widespread conversion to Judaism by populations eager to participate in the extremely lucrative trade, which had become a Jewish quasi-monopoly along the trade routes (Rabinowitz, ; Baron, ). These conversions are discussed in Jewish literature between the Sixth and Eleventh centuries, both in Europe and Iraq (Sand, ; Kraemer, ). Yiddish and other Old Jewish languages were all created by the peripatetic merchants as secret languages that would isolate them from their customers and non-Jewish trading partners (Hadj-Sadok, ; Gil, ; Khordadhbeh, ; Cansdale, ; Robert, ). The study of Yiddish genesis, thereby, necessitates the study of all the Old Jewish languages of this time period.

There is also a quantifiable amount of Iranian and Turkic elements in Yiddish. The Babylonian Talmud, completed by the Sixth century A.D., is rich in Iranian linguistic, legalistic, and religious influences. From the Talmud, a large Iranian vocabulary has entered Hebrew and Judeo-Aramaic, and from there spread to Yiddish. This corpus has been known since the 1930s and is common knowledge to Talmud scholars (Telegdi, ). In the Khazar Empire, the Eurasian Jews, plying the Silk Roads, became speakers of Slavic—an important language because of the trading activities of the Rus' (pre-Ukrainians) with whom the Jews were undoubtedly allied on the routes linking Baghdad and Bavaria. This is evident by the existence of newly invented Hebroidism, inspired by Slavic patterns of discourse in Yiddish (Wexler, ).

We advocate for implementing a more evolutionary understanding in linguistics. That includes giving more attention to the linguistic process that alter languages (e.g., relexification) and acquiring more competence in other languages and histories. When studying the origin of Ashkenazic Jews and Yiddish, such knowledge should include the history of the Silk Roads and Irano-Turkish languages.

Inference of geographical origins

Deciphering the origin of human populations is not a new challenge for geneticists, yet only in the past decade high-throughput genetic data were harnessed to answer these questions. Here, we briefly discuss the differences between the available tools based on identity by distance. Existing PCA or PCA-like approaches (e.g., Novembre et al., ; Yang et al., ) can localize Europeans to countries (understood as the last place where major admixture event took place or the place where the four ancestors of “unmixed” individuals came from) with less than 50% accuracy (Yang et al., ). The limitations of PCA (discussed in Novembre and Stephens, ) appear to be inherent in the framework where continental populations plotted along the two primary PCs cluster in the vertices of a triangle-like shape and the remaining populations cluster along or within the edges (e.g., Elhaik et al., ). There is therefore reason to question the applicability of ambitious PCA-based methods (Yang et al., ) aiming to infer multiple ancestral locations outside of Europe. Overall, accurate localization of worldwide individuals remains a significant challenge (Elhaik et al., ).

The GPS framework assumes that humans are mixed and that their genetic variation (admixture) can be modeled by the proportion of genotypes assigned to any number of fixed regional putative ancestral populations (Elhaik et al., ). GPS employs a supervised ADMIXTURE analysis where the admixture components are fixed, which allows evaluating both the test individuals and reference populations against the same putative ancestral populations. GPS infers the geographical coordinates of an individual by matching their admixture proportions with those of reference populationsReference populations are populations known to reside in a certain geographical region for a substantial period of time in a time frame of hundreds to a thousand years and can be predicted to their geographical locations while absent from the reference population panel (Das et al., ). The final geographic location of a test individual is determined by converting the genetic distance of the individual to m reference populations into geographic distances (Elhaik et al., ). Intuitively, the reference populations can be thought of as “pulling” the individual in their direction with a strength proportional to their genetic similarity until a consensus is reached (Figure S1). Interpreting the results, particularly when the predicted location differs from the contemporary location of the studied population, demands cautious.

Population structure is affected by biological and demographic processes like genetic drift, which can act rapidly on small, relatively isolated populations, as opposed to large non-isolated populations, and migration, which occurs more frequently (Jobling et al., ). Understanding the geography-admixture relationships necessitates knowing how relative isolation and migration history affected the allele frequencies of populations. Unfortunately, oftentimes we lack information about both processes. GPS addresses this problem by analyzing the relative proportions of admixture in a global network of reference populations that provide us with different “snapshots” of historical admixture events. These global admixture events occurred at different times through different biological and demographic processes, and their long-lasting effect is related to our ability to associate an individual with their matching admixture event.

In relatively isolated populations the admixture event is likely old, and GPS would localize a test individual with their parental population more accurately. By contrast, if the admixture event was recent and the population did not maintain relative isolation, GPS prediction would be erroneous (Figure S2). This is the case of Caribbean populations, whose admixture proportions still reflect the massive Nineteenth and Twentieth centuries' mixture events involving Native Americans, West Europeans, and Africans (Elhaik et al., ). While the original level of isolation remains unknown, these two scenarios can be distinguished by comparing the admixture proportions of the test individual and adjacent populations. If this similarity is high, we can conclude that we have inferred the likely location of the admixture event that shaped the admixture proportion of the test individual. If the opposite is true, the individual is either mixed and thereby violates the assumptions of the GPS model or the parental populations do not exist either in GPS's reference panel or in reality. Most of the time (83%) GPS predicted unmixed individuals to their true locations with most of the remaining individuals predicted to neighboring countries (Elhaik et al., ).

To understand how migration modifies the admixture proportions of the migratory and host populations, we can consider two simple cases of point or massive migration followed by assimilation and a third case of migration followed by isolation. Point migration events have little effect on the admixture proportions of the host population, particularly when it absorbs a paucity of migrants, in which case the migrants' admixture proportions would resemble those of the host population within a few generations and their resting place would represent that of the host population. Massive demographic movements, such as large-scale invasion or migration that affect a large part of the population are rare and create temporal shifts in the admixture proportions of the host population. The host population would temporarily appear as a two-way mixed population, reflecting the components of the host and invading populations (e.g., European and Native American, in the case of Puerto Ricans) until the admixture proportions would homogenize population-wise. If this process is completed, the admixture signature of this region may be altered and the geographical placement of the host population would represent again the last place where the admixture event took place for both the host and invading populations. GPS would, thereby, predict the host population's location for both populations. Populations that migrate from A to B and maintain genetic isolation would be predicted to point A in the leave-one-out population analysis. While human migrations are not uncommon, maintaining a perfect genetic isolation over a long period of time is very difficult (e.g., Veeramah et al., ; Behar et al., ; Elhaik, ; Hellenthal et al., ), and GPS predictions for the vast majority of worldwide populations indicate that these cases are indeed exceptional (Elhaik et al., ). Despite of its advantages, GPS has several limitations. First, it yields the most accurate predictions for unmixed individuals. Second, using migratory or highly mixed populations (both are detectable through the leave-one-out population analysis) as reference populations may bias the predictions. Further developments are necessary to overcome these limitations and make GPS applicable to mixed population groups (e.g., African Americans).

Conclusion

The meaning of the term “Ashkenaz” and the geographical origins of AJs and Yiddish are some of the longest standing questions in history, genetics, and linguistics. In our previous work we have identified “ancient Ashkenaz,” a region in northeastern Turkey that harbors four primeval villages whose names resemble Ashkenaz. Here, we elaborate on the meaning of this term and argue that it acquired its modern meaning only after a critical mass of Ashkenazic Jews arrived in Germany. We show that all bio-localization analyses have localized AJs to Turkey and that the non-Levantine origins of AJs are supported by ancient genome analyses. Overall, these findings are compatible with the hypothesis of an Irano-Turko-Slavic origin for AJs and a Slavic origin for Yiddish and contradict the predictions of Rhineland hypothesis that lacks historical, genetic, and linguistic support (Table 1).

Author contributions

EE conceived the paper. MP processed the ancient DNA data. RD and EE carried out the analyses. EE co-wrote it with PW and RD. All authors approved the paper.

Conflict of interest statement

EE is a consultant for DNA Diagnostic Centre. The other authors declare that the research was conducted in the absence of any commercial or financial relationships that could be construed as a potential conflict of interest. The reviewer PF declared a past co-authorship with one of the authors to the handling Editor, who ensured that the process nevertheless met the standards of a fair and objective review.

Acknowledgments

EE was partially supported by The Royal Society International Exchanges Award to EE and Michael Neely (IE140020), MRC Confidence in Concept Scheme award 2014-University of Sheffield to EE (Ref: MC_PC_14115), and a National Science Foundation grant DEB-1456634 to Tatiana Tatarinova and EE. We thank the many public participants for donating their DNA sequences for scientific studies and The Genographic Project's public database for providing us with their data.

Supplementary material

The Supplementary Material for this article can be found online at: http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fgene.2017.00087/full#supplementary-material

References

  1. Alexander D. H., Lange K. (2011). Enhancements to the ADMIXTURE algorithm for individual ancestry estimation. BMC Bioinformatics 12:246. 10.1186/1471-2105-12-246 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  2. Aptroot M. (2016). Yiddish language and Ashkenazic Jews: a perspective from culture, language and literature. Genome Biol. Evol. 8, 1948–1949. 10.1093/gbe/evw131 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  3. Atzmon G., Hao L., Pe'er I., Velez C., Pearlman A., Palamara P. F., et al. (2010). Abraham's children in the genome era: major Jewish diaspora populations comprise distinct genetic clusters with shared Middle Eastern ancestry. Am. J. Hum. Genet. 86, 850–859. 10.1016/j.ajhg.2010.04.015 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  4. Baron S. W. (1937). Social and Religious History of the Jews, vol. 1 New York, NY: Columbia University Press. [Google Scholar]
  5. Baron S. W. (1952). Social and Religious History of the Jews, vol. 2 New York, NY: Columbia University Press. [Google Scholar]
  6. Baron S. W. (1957). Social and Religious History of the Jews, vol. 3. High Middle Ages: Heirs of Rome and Persia. New York, NY: Columbia University Press. [Google Scholar]
  7. Behar D. M., Harmant C., Manry J., van Oven M., Haak W., Martinez-Cruz B., et al. (2012). The Basque paradigm: genetic evidence of a maternal continuity in the Franco-Cantabrian region since pre-Neolithic times. Am. J. Hum. Genet. 90, 486–493. 10.1016/j.ajhg.2012.01.002 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  8. Behar D. M., Metspalu M., Baran Y., Kopelman N. M., Yunusbayev B., Gladstein A., et al. (2013). No evidence from genome-wide data of a Khazar origin for the Ashkenazi Jews. Hum. Biol. 85, 859–900. 10.3378/027.085.0604 [DOI] [PubMed] [Google Scholar]
  9. Ben-Sasson H. H. (1976). A History of the Jewish People. Cambridge, MA: Harvard University Press. [Google Scholar]
  10. Cansdale L. (1996). The Radhanites: ninth century Jewish international traders. Aust. J. Jewish Stud. 10, 65–77. [Google Scholar]
  11. Cansdale L. (1998). Jews on the Silk Road, in Worlds of the Silk Roads: Ancient and Modern, eds Christian D., Benjamin C. (Turnhout: Brepols; ), 23–30. 10.1484/M.SRS-EB.4.00037 [DOI] [Google Scholar]
  12. Cavalli-Sforza L. L. (1997). Genes, peoples, and languages. Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 94, 7719–7724. 10.1073/pnas.94.15.7719 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  13. Das R., Wexler P., Pirooznia M., Elhaik E. (2016). Localizing Ashkenazic Jews to primeval villages in the ancient Iranian lands of Ashkenaz. Genome Biol. Evol. 8, 1132–1149. 10.1093/gbe/evw046 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  14. Elhaik E. (2013). The missing link of Jewish European ancestry: Contrasting the Rhineland and the Khazarian hypotheses. Genome Biol. Evol. 5, 61–74. 10.1093/gbe/evs119 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  15. Elhaik E. (2016). In search of the jüdische Typus: a proposed benchmark to test the genetic basis of Jewishness challenges notions of “Jewish biomarkers.” Front. Genet. 7:141. 10.3389/fgene.2016.00141 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  16. Elhaik E., Greenspan E., Staats S., Krahn T., Tyler-Smith C., Xue Y., et al. (2013). The GenoChip: a new tool for genetic anthropology. Genome Biol. Evol. 5, 1021–1031. 10.1093/gbe/evt066 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  17. Elhaik E., Tatarinova T., Chebotarev D., Piras I. S., Maria Calò C., De Montis A., et al. (2014). Geographic population structure analysis of worldwide human populations infers their biogeographical origins. Nat. Commun. 5:3513 10.1038/ncomms4513 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  18. Falk R. (2006). Zionism and the Biology of Jews (Hebrew). Tel Aviv: Resling. [Google Scholar]
  19. Finkelstein I., Silberman N. A. (2002). The Bible Unearthed: Archaeology's New Vision of Ancient Israel and the Origin of Its Sacred Texts. New York, NY: Simon and Schuster. [Google Scholar]
  20. Flegontov P., Kassian A., Thomas M. G., Fedchenko V., Changmai P., Starostin G., et al. (2016). Pitfalls of the geographic population structure (GPS) approach applied to human genetic history: a case study of Ashkenazi Jews. Genome Biol. Evol. 8, 2259–2265. 10.1093/gbe/evw162 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  21. Frendo A. J. (2004). Back to basics: a holistic approach to the problem of the emergence of ancient Israel, in Search of Pre-Exilic Israel, ed Day J. (New York, NY: T&T Clark International; ), 41–64. 10.1097/00152193-200410000-00004 [DOI] [Google Scholar]
  22. Gil M. (1974). The Rādhānite merchants and the land of Rādhān. J. Econ. Soc. Hist. Orient. 17, 299–328. [Google Scholar]
  23. Hadj-Sadok M. (1949). Description du Maghreb et de l'Europe au IIIe-IXe siecle. Algiers: Carbonel. [Google Scholar]
  24. Hammer M. F., Redd A. J., Wood E. T., Bonner M. R., Jarjanazi H., Karafet T., et al. (2000). Jewish and Middle Eastern non-Jewish populations share a common pool of Y-chromosome biallelic haplotypes. Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 97, 6769–6774. 10.1073/pnas.100115997 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  25. Hansen V. (2012). The Silk Road: A New History. New York, NY: Oxford University Press. [Google Scholar]
  26. Hellenthal G., Myers S., Reich D., Busby G. B. J., Lipson M., Capelli C., et al. (2016). The Kalash genetic isolate? the evidence for recent admixture. Am. J. Hum. Genet. 98, 396–397. 10.1016/j.ajhg.2015.12.025 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  27. Jobling M., Hurles M. E., Tyler-Smith C. (2013). Human Evolutionary Genetics: Origins, Peoples and Disease. New York, NY: Garland Science. [Google Scholar]
  28. Khordadhbeh I. (1889). The Book of Roads and Kingdoms (Kitab al-Masalik Wa-'al-Mamalik), p. 114 in Bibliotheca Geographorum Arabicorum, Edited by de Goeje. Leiden: Brill. [Google Scholar]
  29. King R. D. (2001). The paradox of creativity in diaspora: the Yiddish language and Jewish identity. Stud. Ling. Sci. 31, 213–229. [Google Scholar]
  30. Kraemer R. S. (2010). Unreliable Witnesses: Religion, Gender, and History in the Greco-Roman Mediterranean. New York, NY: Oxford University Press; 10.1093/acprof:oso/9780199743186.001.0001 [DOI] [Google Scholar]
  31. Lazaridis I., Nadel D., Rollefson G., Merrett D. C., Rohland N., Mallick S., et al. (2016). Genomic insights into the origin of farming in the ancient Near East. Nature 536, 419–424. 10.1038/nature19310 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  32. Li J. Z., Absher D. M., Tang H., Southwick A. M., Casto A. M., Ramachandran S., et al. (2008). Worldwide human relationships inferred from genome-wide patterns of variation. Science 319, 1100–1104. 10.1126/science.1153717 [DOI] [PubMed] [Google Scholar]
  33. Marshall S., Das R., Pirooznia M., Elhaik E. (2016). Reconstructing Druze population history. Sci. Rep. 6:35837. 10.1038/srep35837 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  34. Novembre J., Johnson T., Bryc K., Kutalik Z., Boyko A. R., Auton A., et al. (2008). Genes mirror geography within Europe. Nature 456, 98–101. 10.1038/nature07331 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  35. Novembre J., Stephens M. (2008). Interpreting principal component analyses of spatial population genetic variation. Nat. Genet. 40, 646–649. 10.1038/ng.139 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  36. Ostrer H. (2001). A genetic profile of contemporary Jewish populations. Nat. Rev. Genet. 2, 891–898. 10.1038/35098506 [DOI] [PubMed] [Google Scholar]
  37. Ostrer H. (2012). Legacy: A Genetic History of the Jewish People. Oxford: Oxford University Press. [Google Scholar]
  38. Patai R. (1983). On Jewish Folklore. Detroit, MI: Wayne State University Press. [Google Scholar]
  39. Patterson N. J., Moorjani P., Luo Y., Mallick S., Rohland N., Zhan Y., et al. (2012). Ancient admixture in Human history. Genetics 192, 1065–1093. 10.1534/genetics.112.145037 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  40. Rabinowitz L. I. (1945). The routes of the Radanites. Jew. Q. Rev. 35, 251–280. 10.2307/1452187 [DOI] [Google Scholar]
  41. Rabinowitz L. I. (1948). Jewish Merchant Adventurers: A Study of the Radanites. London: Goldston. [Google Scholar]
  42. Robert J. N. (2014). De Rome à la Chine. Sur les Routes de la soie au Temps des Césars. Paris: Les Belles Lettres. [Google Scholar]
  43. Sand S. (2009). The Invention of the Jewish People. London: Verso. [Google Scholar]
  44. Sand S. (2011). The Words and the Land: Israeli Intellectuals and the Nationalist Myth. Los Angeles, CA: Semiotext(e). [Google Scholar]
  45. Telegdi Z. (1933). A Talmudi Irodalom iráni Kölcsönszavainak Hangtana. Budapest: Kertész József Ny. [Google Scholar]
  46. van Straten J. (2004). Jewish migrations from Germany to Poland: the Rhineland hypothesis revisited. Mankind Q. 44, 367–384. [Google Scholar]
  47. van Straten J. (2007). Early modern Polish Jewry the Rhineland hypothesis revisited. Hist. Methods 40, 39–50. 10.3200/HMTS.40.1.39-50 [DOI] [Google Scholar]
  48. van Straten J., Snel H. (2006). The Jewish “demographic miracle” in nineteenth-century Europe fact or fiction? Hist. Methods 39, 123–131. 10.3200/HMTS.39.3.123-131 [DOI] [Google Scholar]
  49. Veeramah K. R., Tönjes A., Kovacs P., Gross A., Wegmann D., Geary P., et al. (2011). Genetic variation in the Sorbs of eastern Germany in the context of broader European genetic diversity. Eur. J. Hum. Genet. 19, 995–1001. 10.1038/ejhg.2011.65 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  50. Weinreich M. (2008). History of the Yiddish Language. New Haven, CT: Yale University Press. [Google Scholar]
  51. Wexler P. (1991). Yiddish—the fifteenth Slavic language. A study of partial language shift from Judeo-Sorbian to German. Int. J. Soc. Lang. 1991, 9–150, 215–225. 10.1515/ijsl.1991.91.9 [DOI] [Google Scholar]
  52. Wexler P. (1993). The Ashkenazic Jews: a Slavo-Turkic People in Search of a Jewish identity. Colombus, OH: Slavica. [Google Scholar]
  53. Wexler P. (1996). The Non-Jewish Origins of the Sephardic Jews. Albany, NY: State University of New York Press. [Google Scholar]
  54. Wexler P. (2010). Do Jewish Ashkenazim (i.e. “Scythians”) originate in Iran and the Caucasus and is Yiddish Slavic?, in Sprache und Leben der frühmittelalterlichen Slaven: Festschrift für Radoslav Katičić zum 80 Geburtstag, eds Stadnik-Holzer E., Holzer G. (Frankfurt: Peter Lang; ), 189–216. [Google Scholar]
  55. Wexler P. (2011). A covert Irano-Turko-Slavic population and its two covert Slavic languages: The Jewish Ashkenazim (Scythians), Yiddish and ‘Hebrew’. Zbornik Matice srpske za Slavistiku 80, 7–46. [Google Scholar]
  56. Wexler P. (2012). Relexification in Yiddish: a Slavic language masquerading as a High German dialect?, in Studien zu Sprache, Literatur und Kultur bei den Slaven: Gedenkschrift für George, Y. Shevelov aus Anlass seines 100. Geburtstages und 10. Todestages, eds Danylenko A., Vakulenko S. H. (München, Berlin: Verlag Otto Sagner; ), 212–230. [Google Scholar]
  57. Wexler P. (2016). Cross-border Turkic and Iranian language retention in the West and East Slavic lands and beyond: a tentative classification, in The Palgrave Handbook of Slavic Languages, Identities and Borders, eds Kamusella T., Nomachi M., Gibson C. (London: Palgrave Macmillan; ), 8–25. [Google Scholar]
  58. Wexler P. (2017). Looking at the overlooked. (The Iranian and other Asian and African components of the Slavic, Iranian and Turkic “Yiddishes” and their common Hebrew lexicon along the Silk Roads). [Google Scholar]
  59. Xue J., Lencz T., Darvasi A., Pe'er I., Carmi S. (2017). The time and place of European admixture in Ashkenazi Jewish history. PLoS Genet. 13:e1006644. 10.1371/journal.pgen.1006644 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  60. Yang W. Y., Novembre J., Eskin E., Halperin E. (2012). A model-based approach for analysis of spatial structure in genetic data. Nat. Genet. 44, 725–731. 10.1038/ng.2285 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  61. Yang W. Y., Platt A., Chiang C. W.-K., Eskin E., Novembre J., Pasaniuc B. (2014). Spatial localization of recent ancestors for admixed individuals. G3 (Bethesda) 4, 2505–2518. 10.1534/g3.114.014274 [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]

Associated Data

This section collects any data citations, data availability statements, or supplementary materials included in this article.

Supplementary Materials


Articles from Frontiers in Genetics are provided here courtesy of Frontiers Media SA





lunes, 26 de mayo de 2025

KISSINGER CONSIDERÓ ATAQUE A CUBA TRAS INCURSIÓN EN ANGOLA

No existe hoy, ni ha existido antes; ninguna Ley que impida una invacion de cubanos, desde cualquier Pais libre; para Restituir la #C40.
https://x.com/HumbertoMondej2/status/1927195701483655291
Esa falacia se acabo de derrumbar; cuando descubrimos la desclasificación del El Black Channel de Kissiger🧐🧐👇🧵



KISSINGER CONSIDERÓ ATAQUE A CUBA TRAS INCURSIÓN
EN ANGOLA
https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB487/

Documento 1: Memorando de conversación, 25 de febrero de 1976
Durante una conversación con el presidente Ford en la Oficina Oval, el Secretario de Estado Kissinger plantea la cuestión de la incursión militar de Cuba en Angola, dando a entender que las naciones latinoamericanas están preocupadas por una "guerra racial" debido a los esfuerzos de Cuba en África. "Creo que vamos a tener que aplastar a Castro. Probablemente no podamos hacerlo antes de las elecciones". El presidente responde: "Estoy de acuerdo".

Documento 2: Memorando de conversación, 15 de marzo de 1976
En otra conversación en la Oficina Oval, Kissinger plantea la participación militar cubana en África y expresa preocupación de que Castro pueda desplegar tropas en otras partes de la región. "Creo que tarde o temprano tendremos que quebrar a los cubanos... Creo que tenemos que humillarlos". Continúa argumentando que "si se mudan a Namibia o Rhodesia, estaría a favor de darles una paliza. Eso crearía furor... pero creo que podríamos tener que exigirles que salgan de África". Cuando el presidente Ford pregunta: "¿Qué pasa si no lo hacen?" Kissinger responde: "Creo que podríamos bloquear".

Documento 3: Reunión del Grupo de Acciones Especiales de Washington, Cuba, 24 de marzo de 1976
Kissinger convoca al Grupo de Acciones Especiales de Washington, un pequeño equipo de élite de funcionarios de seguridad nacional, el 24 de marzo para discutir una variedad de opciones y capacidades para actuar contra Cuba. "Queremos iniciar la planificación en los campos político, económico y militar para que podamos ver qué podemos hacer si queremos actuar contra Cuba", explica. "En el ámbito militar hay invasión o bloqueo". Kissinger comparte su teoría del dominó sobre la participación militar cubana en la región. "Si los cubanos destruyen Rodesia, el próximo paso será Namibia y luego Sudáfrica. Puede que sólo sean necesarios cinco años", argumenta Kissinger. Al discutir las opciones militares, afirma, "si decidimos usar el poder militar, debemos tener éxito. No debería haber medidas intermedias: no obtenemos ninguna recompensa por usar el poder militar con moderación". Kissinger ordena al grupo que elabore en secreto planes de represalia si las tropas cubanas van más allá de Angola.

Documento 4: Resumen del Plan de Contingencia de Cuba, (ca. abril de 1976)
Este documento es un resumen del estudio de la Contingencia Cubana considerando las posibles reacciones de Estados Unidos a la continua intervención "estilo Angola" de Cuba y la URSS. El resumen señala que Estados Unidos ya está realizando algunos esfuerzos para disuadir una mayor intervención mediante "advertencias públicas, señales a la URSS, cambios en nuestra política africana y algunas medidas diseñadas para aislar a Castro". Si bien cualquier respuesta estadounidense afectará las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética, "es más fácil ejercer presión sobre Cuba, como socio más cercano y más débil en una relación estrechamente entrelazada, que sobre la Unión Soviética".

Documento 5: Documento 1 del Plan de Contingencia de Cuba, (ca. abril de 1976)
Según este extenso documento de planificación de contingencias, el objetivo de estos planes es evitar un patrón en el que Cuba y la URSS "se arroguen el derecho de intervenir con fuerzas de combate en conflictos locales o regionales". El plan de contingencia describe cuatro cursos de acción que varían según una escala de gravedad para disuadir la continuación de una intervención cubana, que incluyen: presión política, acciones contra la URSS, un escenario de acciones (que combina medidas políticas, económicas y militares) y medidas militares. Cualquier medida adoptada hacia Cuba podría provocar una mayor tensión con la URSS. "En resumen, enfrentar a Cuba -el socio más débil- es un paso obvio hacia la confrontación con la URSS". Las medidas políticas se presentan como la mejor opción para disuadir a Cuba debido a las mayores posibilidades de que se produzca un "incidente" entre Estados Unidos y Cuba derivado de acciones militares. Junto a la posibilidad de un incidente, este documento señala que "uno de los principales objetivos de la política exterior de Cuba ha sido normalizar las relaciones con los países de este hemisferio".
El documento describe la opción de una cuarentena. Como Cuba depende en gran medida de las importaciones y de equipo militar extranjero (de la URSS), especialmente por vía marítima, Estados Unidos podría exacerbar la mayor vulnerabilidad de Cuba. Sobre ese mismo tema, el documento señala la base estadounidense en Guantánamo como la mayor vulnerabilidad para una respuesta cubana a cualquier acción militar estadounidense. Otras medidas militares descritas en los planes incluyen minar los puertos cubanos y realizar ataques punitivos contra objetivos seleccionados.

Documento 6: Documento 2 del Plan de Contingencia de Cuba, (ca. abril de 1976)
Este artículo cubre varias categorías de acciones estadounidenses contra Cuba: disuasión, presión para cesar y desistir, interdicción de acciones cubanas en curso y represalias. Cualquier forma de disuasión adoptada por Estados Unidos tendría que "basarse en la voluntad de tomar alguna medida si la disuasión falla". Sin embargo, y lo reiteré una vez más, cualquier acción adoptada para enfrentar a Cuba también incitaría a una confrontación con la URSS. Las posibles medidas militares presentadas incluyen tres formas de cuarentena (material de guerra seleccionado, importaciones de POL, bloqueo marítimo excluyendo alimentos y medicinas), minería en puertos cubanos y ataques aéreos punitivos contra objetivos seleccionados.

El documento señala dos ambigüedades importantes: el papel de la participación militar cubana en África y el umbral para determinar la respuesta de Estados Unidos a una provocación cubana. "En resumen, hay muchas posibilidades de que Estados Unidos se enfrente a una situación ambigua, en la que la intervención cubana no está claramente establecida". Además, no existe "un umbral preciso" que determine la respuesta estadounidense, salvo afirmar que el umbral sería bajo si la acción cubana estuviera dirigida contra Estados Unidos o sus territorios (Puerto Rico), mayor en el Caribe y América Latina. y el más alto de África.

El documento afirma que "debemos dejar claro que no vamos a volver a las travesuras de principios de los años 1960" y que Estados Unidos no está violando ningún acuerdo internacional. Si bien en 1970 los soviéticos indicaron que consideraban que el acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Soviética de 1962 todavía estaba en vigor, "el hecho de que los cubanos no permitieran la supervisión de la ONU hace que el compromiso estadounidense sea técnicamente inoperante".

Documento 7: Ayuda memoria de Kissinger a Cuba, 11 de enero de 1975
Este mensaje conciliador redactado por un colaborador de Kissinger y aprobado por el Secretario de Estado, fue entregado a la parte cubana en el primer encuentro entre representantes estadounidenses y cubanos, que tuvo lugar en una cafetería del aeropuerto de La Guardia. "Nos reunimos aquí para explorar las posibilidades de una relación más normal entre nuestros dos países", comienza. El objetivo es "determinar si existe una igual determinación de ambas partes para resolver las diferencias que existen entre nosotros". Si bien las diferencias ideológicas son amplias, Kissinger expresa su esperanza de que tales conversaciones "sean útiles para abordar cuestiones concretas que a ambos países les conviene resolver". Como gesto hacia los cubanos, Estados Unidos permitirá que los diplomáticos cubanos (acreditados ante la ONU) viajen de Nueva York a Washington y podrá comenzar a otorgar visas adicionales a los cubanos para reuniones culturales, científicas y educativas. Para Kissinger, "no sirve de nada intentar embargar ideas".

Documento 8: Memorando para el Secretario, Reunión en Nueva York con Representantes cubanos, 11 de enero de 1975
En un informe sobre la primera reunión secreta en el aeropuerto de La Guardia, Lawrence Eagleburger, colaborador de Kissinger, informa sobre el tono y el intercambio de opiniones. Los cubanos declararon que no tenían autoridad para negociar en ese momento, pero enfatizaron la importancia de eliminar el embargo como "sine qua non" para las conversaciones. Eagleburger informa que quería "dejar a ambos cubanos con un claro entendimiento de que si bien había recibido su mensaje, de ninguna manera estaba preparado -ni siquiera extraoficialmente- a aceptar [la eliminación del embargo] como condición previa para futuras conversaciones". Aunque por momentos hubo un tono aparentemente difícil en la reunión, como explica Eagleburger, "el ambiente de la reunión fue extremadamente amigable".

Documento 9: Memorando de conversación, Hotel Pierre, reunión Estados Unidos-Cuba, 9 de julio de 1975
Esta reunión marca la primera sesión de negociación formal para explorar las relaciones normalizadas entre Estados Unidos y Cuba. Para romper el hielo, Eagleburger sugiere que Kissinger está dispuesto a reunirse con el Ministro de Asuntos Exteriores cubano durante las próximas reuniones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre. El subsecretario de Estado William D. Rogers comienza explicando que Washington apoyaría el levantamiento de las sanciones multilaterales en la OEA y que luego Estados Unidos comenzaría a desmantelar el embargo comercial, pieza por pieza, en respuesta a gestos similares de los cubanos. En el transcurso de las siguientes tres horas, los funcionarios estadounidenses y cubanos discuten una serie de mejoras recíprocas y bilaterales de las relaciones, y gran parte de la reunión se centró en las respuestas cubanas a los puntos planteados por la parte estadounidense. Respondiendo al enfoque gradual de Estados Unidos, los representantes cubanos reiteran que cualquier condición previa para las conversaciones sigue siendo el levantamiento del embargo. "No podemos negociar bajo el bloqueo", argumenta Ramón Sánchez-Parodi; "Hasta que se levante el embargo, Cuba y Estados Unidos no pueden tratarse como iguales y, en consecuencia, no pueden negociar".

==============================
La primera página del Resumen de Contingencias Cubanas de una serie de planes de contingencia secretos ordenados por el Secretario de Estado Henry Kissinger en 1976 (ver Documento 4 ).
Washington, DC, 1 de octubre de 2014 – El Secretario de Estado Henry Kissinger ordenó una serie de planes de contingencia secretos que incluían ataques aéreos y minería en puertos cubanos tras la decisión de Fidel Castro de enviar fuerzas cubanas a Angola a finales de 1975, según documentos desclasificados. hecho público hoy por primera vez. "Si decidimos utilizar el poder militar, debemos tener éxito. No debe haber medidas intermedias", instruyó Kissinger al general George Brown del Estado Mayor Conjunto durante una reunión de alto nivel de funcionarios de seguridad nacional el 24 de marzo de 1976, en la que participaron entonces El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. "Creo que vamos a tener que aplastar a Castro", dijo Kissinger al presidente Ford. "Probablemente no podamos hacerlo antes de las elecciones [presidenciales de 1976]". "Estoy de acuerdo", respondió el presidente.

La historia de la planificación de contingencia cubana de Kissinger se publicó hoy en un nuevo libro, Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations Between Washington and Havana , escrito en coautoría por el profesor de la American University William M. LeoGrande y Peter Kornbluh, director del Archivo de Seguridad Nacional. Proyecto de Documentación de Cuba. La investigación para el libro, que revela la sorprendente e inédita historia de los esfuerzos bilaterales hacia el acercamiento y la reconciliación, se basa en cientos de registros anteriormente secretos obtenidos por los autores. Los documentos que detallan el plan de contingencia cubano de Kissinger en 1976 fueron obtenidos por Kornbluh a través de una solicitud bajo la Ley de Libertad de Información a la Biblioteca Presidencial Gerald R. Ford.

El Secretario de Estado Henry Kissinger y el Presidente Gerald Ford en la Oficina Oval (Foto: Biblioteca Presidencial Gerald R. Ford)
Según el libro, la consideración de Kissinger de hostilidades abiertas con Cuba se produjo después de un prolongado esfuerzo de conversaciones diplomáticas secretas para normalizar las relaciones, incluidas reuniones furtivas entre emisarios estadounidenses y cubanos en el aeropuerto de La Guardia y una sesión de negociación sin precedentes de tres horas en el hotel de cinco estrellas. Hotel Pierre en la ciudad de Nueva York . Los esfuerzos de Cuba por apoyar la lucha anticolonial en África, escriben los autores, "fueron el tipo de amenaza a los intereses estadounidenses que Kissinger había esperado que la perspectiva de mejores relaciones mitigara".

El libro describe a Kissinger como "apopléjico" con Castro (en reuniones en la oficina oval, Kissinger se refirió al líder cubano como un "pipsqueak") por la decisión de Cuba de desplegar miles de soldados en Angola para ayudar al Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA). partido de António Agostinho Neto contra los ataques de grupos insurgentes que contaban con el apoyo encubierto de Estados Unidos y el régimen de apartheid de Sudáfrica. Preocupado de que Castro eventualmente ampliara su incursión militar más allá de Angola, Kissinger aconsejó a Ford que tendrían que "acabar con los cubanos". "Si se mudan a Namibia o Rhodesia, yo estaría a favor de darles una paliza", dijo Kissinger al presidente, según un memorando de conversación del 15 de marzo de 1976 en la Oficina Oval .

En la reunión del 24 de marzo con un equipo de élite de seguridad nacional conocido como Grupo de Acciones Especiales de Washington, Kissinger amplió el escenario del dominó. "Si los cubanos destruyen Rhodesia, la siguiente será Namibia y luego Sudáfrica", argumentó Kissinger. Permitir a los "cubanos como tropas de choque de la revolución" en África, argumentó, era inaceptable y podría causar tensiones raciales en el "Caribe, donde los cubanos apelarían a minorías descontentas y luego podrían extenderse a América del Sur e incluso a nuestro propio país". ".

La primera página del memorando de conversación de la histórica reunión entre Estados Unidos y Cuba del 9 de julio de 1975 en el Hotel Pierre (ver Documento 9 )
Además, Kissinger temía que la falta de una respuesta estadounidense al ejercicio global del poder militar por parte de una pequeña nación insular caribeña sería vista como una debilidad estadounidense. "Si en el extranjero existe la percepción de que estamos tan debilitados por nuestro debate interno [sobre Vietnam] que parece que no podemos hacer nada respecto a un país de ocho millones de habitantes, entonces en tres o cuatro años vamos a tener una verdadera crisis."

Redactados en secreto por el Grupo de Acciones Especiales de Washington en abril de 1976, los planes de contingencia delineaban opciones punitivas que iban desde sanciones económicas y políticas hasta actos de guerra tales como minar los puertos de Cuba, una cuarentena naval y ataques aéreos estratégicos "para destruir a militares y militares cubanos seleccionados". -objetivos relacionados." Sin embargo, los planificadores de contingencia advirtieron a Kissinger que cualquier acto de agresión podría desencadenar una confrontación entre superpotencias. A diferencia de la crisis de los misiles de 1962, se afirmaba en un documento de planificación, "una nueva crisis cubana no conduciría necesariamente a una retirada soviética".

De hecho, "una respuesta cubano-soviética podría intensificarse en áreas que maximizarían las bajas estadounidenses y provocarían así una respuesta más fuerte", advirtieron los asesores de seguridad nacional de Kissinger. "Las circunstancias que podrían llevar a Estados Unidos a seleccionar una opción militar contra Cuba deberían ser lo suficientemente graves como para justificar nuevas acciones en preparación para una guerra general".

Back Channel to Cuba se publicó hoy en una conferencia de prensa en el Hotel Pierre, lugar de la primera reunión oficial secreta para normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en julio de 1975. Los autores sugirieron que la historia de tales conversaciones y las lecciones que sostienen, siguen siendo especialmente relevantes en un momento en que tanto el presidente Obama como el presidente Raúl Castro han declarado públicamente la urgencia de ir más allá del legado de hostilidad perpetua en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.


==========
Nuevo libro revela planes de contingencia para "golpear" a Cuba
Libro Informativo Electrónico del Archivo de Seguridad Nacional No. 487
Publicado el 1 de octubre de 2014

Para obtener más información, comuníquese con:
Peter Kornbluh - 202/374 7281, peter.kornbluh@gmail.com

Libro
Canal de regreso a Cuba: La historia oculta de las negociaciones entre Washington y La Habana
Por William M. LeoGrande y Peter Kornbluh
(University of North Carolina Press, octubre de 2014)

En las noticias
La verdadera razón por la que es casi imposible poner fin al embargo a Cuba
Peter Kornbluh y William M. LeoGrande, The Atlantic , 5 de octubre de 2014
Los diálogos secretos entre Cuba y Estados Unidos
Nora Gámez Torres, el Nuevo Herald , 5 de octubre de 2014

La historia secreta de los vínculos entre Estados Unidos y Cuba revela el plan de Henry Kissinger para bombardear La Habana para luchar contra el apartheid
Democracy Now , 2 de octubre de 2014

Se revela el plan secreto de ataque de Estados Unidos
The Last Word , MSNBC, 2 de octubre de 2014

Cientos de documentos clasificados revelan negociaciones secretas con Cuba
Huffington Post Live, 2 de octubre de 2014
Kissinger elaboró ​​planes para atacar a Cuba, según muestran los registros
Por Frances Robles, The New York Times , 1 de octubre de 2014

REGISTROS: KISSINGER HIZO PLANES PARA ATACAR A CUBA
Por Alexandra Olson, Associated Press, 1 de octubre de 2014

Estados Unidos tenía planes de bombardear Cuba en 1976, según documentos gubernamentales
Por Raf Sánchez, The Telegraph , 1 de octubre de 2014

Henry Kissinger 'consideró ataques aéreos a Cuba' en 1976
BBC, 1 de octubre de 2014
Seis lecciones para Obama sobre cómo mejorar las relaciones con Cuba
William M. LeoGrande y Peter Kornbluh, The Nation , 30 de septiembre de 2014

enlaces relacionados
Cuba y Estados Unidos: Hoja de ruta sobre esfuerzos para mejorar las relaciones revelada en documentos desclasificados
22 de enero de 2009

Directiva Jimmy Carter sobre la normalización de las relaciones con Cuba
15 de mayo de 2002

Diplomacia del béisbol: Documentos desclasificados de 1975 revelan negociaciones secretas entre Estados Unidos y Cuba para juegos de exhibición
29 de septiembre de 2000

663-Archivos de Cuba dice que ya ha documentado 1816 crímenes de Batista, y 8190 crímenes de la Familia Castro; para seguir violado la #C40.

Lo crímenes bajo la dictadura de Batista:
========
28/08/2020
Investigación de Archivo Cuba fija en 1.588 los muertos durante el régimen de Batista.
https://www.cibercuba.com/noticias/2020-08-28-u191143-e191143-s27061-maria-c-werlau-durante-batistato-murieron-mil-588-cubanos
====
29/8/2020
La organización Archivo Cuba dice que ya ha podido documentar 1816 asesinatos cometidos por la Dictadura de Batista; para seguir violando la #C40
https://hypermediamagazine.com/hypermedia-stories/on-sunday/verdad-y-dolor-archivo-cuba-y-el-costo-en-vidas-del-periodo-de-batista/
===
Aparecen nuevos documentos con torturados, desaparecidos y muertos por batista; muchos de ellos menores, ninos: 
======
Audio y debate sobre el documento de Carlos Márquez Sterling:
=======
La misión de Batista no era solo dar los primeros pasos; para comenzar a destruir la locomotora económica del Caribe.
Su misión fue golpear las instituciones públicas; en Senado, Congreso, Alcaldias Municipales,.. para destruir la base de la Republica #C40

///////////////////////////////////////////
Batista le da la Legalidad Jurídica, 
las razones a Fidel para asaltar el Cuartel Moncada sin que pudieran aplicarle la pena de Muerte, salir del Presidio Modelo, fundar el M-26-J, hacer acciones clandestinas en las ciudades, desembarcar y tomar el poder 

////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////
Los crímenes bajo la dictadura de Fidel y su familiares:
========
Confesiones del padre Arzuaga quien fuese sacerdote de la parroquia de Casablanca en la Habana Cuba de 1959, cuando se llevaron a cabo los fusilamientos y quien fue testigo visual:
........
5/enero/1959
Sin haber llegado a la Habana, ni Fidel, ni Urrutia:
-Disolvió el Congreso de la República.
Declaró extinguidos los nombramientos de concejales y alcaldes en los municipios; así como los gobernadores provinciales: Esto fue posible, por la complicidad de los funcionarios que los integraban estos, con los crímenes de Batista.
-Creó la Policía Nacional Revolucionaria (PNR): Esto fue posible porque la Policía Nacional; había quedado muy desprestigiada, participando de los crímenes de Batista.

10/Enero/1959
-Modifica en Art.25 de la #C40 y restituye la pena de muerte por "delitos contrarrevolucionarios"; como ya había hecho Batista ante con el mismo artículo: Urrutia y demas Comandante que ahora nos quieren pintar como buenos porque Fidel los mato o los encarcelo, son cómplice de esa violación de la #C40.

Cuando una Constitución se le cambia parte de articulado, pues como las constituciones tienen la misma organicidad funcional que el cerebro en el cuerpo humano (son el cerebro de una nación en lo politico, economico y social); pues ya no es la misma Constitucion. Como no es la misma persona, a quien le cambien el cerebro; aunque el resto del cuerpo siga siendo el mismo.

7/Febrero/1959
-Promulgación de la Ley Fundamental de la República el 7 de febrero de 1959:

17/febrero/1959
-Creación del Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda: Que sirvio para expropiar propiedades, regalarlas para reclutar incondicionales y llevar a Cuba a un desastre habitacional que se acrecento cada dia mas, hasta hacerse irreversible bajo el Castro Socialismo.
Marzo:
-Intervención de la Cuban Telephone Company: Y aqui voy a llamar la atecion; sobre que no es lo mismo Intervención, que Nacionalizacion. Ya habrá que hacer un escrito para comparar los dos conceptos y ver que implicaciones políticas y económicas tiene un y otro.
-Creación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).
-Creación de la Imprenta Nacional de Cuba. (Ambos organos de propaganda Estatal.
17/mayo/1959 
Fidel Castro firmó la prometida Ley de Reforma agraria en la propia Sierra Maestra; dando lugar  junto con ella al Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA):
Que al sirvio para expropiar, nacionalizar, confiscar,... propiedades agrícolas de todo tipo a nacionales y extranjero, con el objetivo de al final quedarse la Familia Castro con la mayor cantidad de tierras que haya tenido alguien antes en Cuba, y mejores tierras del pais.
16/Octubre/1959
-Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR).
23/Diciembre/1959
-Reforma Integral de la Enseñanza: Al frente del cual pone al comunista Armando Hart Dávalos.
=======
06/08/2019
La tragedia en cifras: 7 mil 437 cubanos han muerto o desaparecido durante el régimen castrista.
====
13 may 2016
Los Fusilados por Castro Armando Lagos y el Archivo Cuba Testimonios.
======
 07/03/2007
La organización Archivo Cuba documenta 8.190 asesinatos cometidos por el régimen de Castro.
=========
07/03/2007
El 'Archivo Cuba' documenta en Madrid, una por una, las víctimas mortales del castrismo.
=======
27/11/2016
Los registros del gobierno de La Habana registran 3,478 muertos y 2,099 incapacitados físicos como víctimas de las acciones armadas de grupos anticastristas desde Estados Unidos. 
=======
31/12/ 2017
Archivo Cuba responsabiliza al régimen por la muerte de 12 personas en 2017.
======
enero 29/1/2017
Archivo Cuba documenta 21 muertes y desapariciones atribuidas al régimen en el 2016.
https://www.radiotelevisionmarti.com/a/archivo-cuba-muerte-desapariciones-atribuidas-regimen/138146.html
====
3 diciembre 2016
Fidel Castro: las muertes, desapariciones y detenciones que se le atribuyen al líder de la Revolución Cubana.
=====
04 Feb 2022
Archivo Cuba atribuye al régimen cubano al menos 83 muertes y desapariciones en 2021.
=======
Fusilamientos del 18 de abril 1961.
===
Esos días en los que Cuba comenzó a vivir bajo el terror.
===
Estados Unidos anunció sanciones contra la dictadura cubana por la represión contra las masivas protestas del 11 de julio.
===
Al final:
Cronología de la presencia de Castro en la prensa en tiempos del general Batista (1955-1958).


============
10/06/2008
Falleció en Miami Armando Lago, fundador del Archivo Cuba.


==========
Archivo Cuba, la organización que fundó, recoge 15 000 nombres que incluyen a los fusilados, los ahorcados y los muertos por bombas, los que fallecieron en las cárceles cubanas, en combate, al escapar de la Isla en balsa, los desaparecidos y los estadounidenses que pelearon contra el régimen de Cuba. 
https://www.cubanet.org/opiniones/armando-lago-y-su-archivo-cuba/

======
Hasta el 12 de julio del 2019 hemos documentado 10,771 casos de muerte o desaparición con los siguientes responsables:
7 437 al régimen de los Castro.
   324 a la resistencia anticastrista.
1 572 al régimen de Fulgencio Batista.
   432 a la resistencia anti-batistiana.
   984 a otros (incluyendo fuerzas armadas de otros países)
https://www.cibercuba.com/noticias/2019-08-06-u191143-e42839-s27061-tragedia-cifras-7-mil-437-cubanos-han-muerto-desaparecido

========
Una observación a la hora de tomar en cuenta la información; es que Archivos de Cuba ha ido tomado partido a favor de los mercenarios de la Oposicion Rosa y de otras personas: 
https://cubaarchive.org/es/intervenciones-de-cuba/informes-y-publicaciones/

https://cubaarchive.org/es/intervenciones-de-cuba/multimedia/

1-Una investigación de este tipo que se respete; no puede contaminarse con opiniones de grupos que esta probado cientos de veces, que tienen intereses caudillistas sobre Cuba; porque pierde objetividad e imparcialidad ante cualquier juicio en la que se quieran usar y podría pedirse por la defensa de los acusados que sea desestimada.

2-Suponemos que esto viene sucediendo después de la muerte del fundador de Archivos de Cuba, porque los actuales directivos no entieden bien cómo funciona el sistema judicial.

3-Tambien podria ser que presionados por falta de recursos, estuvieran sacrificando equidistancia política, ideologica; para ganarse las simpatías de estos Chupa Grant y que les faciliten mas las cosas para acceder ellos tambien a grant.

4-O que los hayan infiltrado poco a poco los Castrista y/o Batistianos; para desviarlos de su misión y restarle credibilidad judicial a la valiosa información que con tanto trabajo han recolectado

5-Otra cosa que técnicamente esta muy mal; es que la base de dato no este habita de forma fácil, sencilla; para que usted pueda ver cada caso, qué hay de cada caso, en la fase que estan; y así se facilite mas el envio y completado de datos por el ciudadano de apie que no tiene absolutamente ninguna habilidad digital (incluso, podria tener cada caso, un aparte; para que las personas de forma extraoficial especulativa dieran su opinion de lo que vivieron sobre ese caso. Eso aportaría nueva líneas de investigación presentes y futuras para los responsables de llevar en caso bajo la #C40).

=======
Unos de los graves problemas que hemos tenido en Cuba; es que los que derrotan a los Dictadores; nunca ha juzgado a los asesinos, a los represores, bajo el Debido Proceso; como ha sucedido en Sudamérica con las últimas dictaduras, o con lo Nazis, en el juicio de Nuremberg.

1-Nos sucedió con Machado, que vivió tranquilo hasta el final de sus días(aunque si se solicitó su extradición, pero EEUU la negó); y con todos los que apoyaron sus crímenes.
Un ejemplo:
Recuerde que Ferrara(y muchos miembros del gobierno de Machado, y del partido de Machado); en nombre de la Reconciliación Nacional, participaron despues, en la vida politica del Pais. No fueron proscritos como sucedió en EEUU, despues que violaron su Constitucion, y Abraham Lincoln la Restituyo. A Ferrara, hasta lo dejaron participar en la Constituyente de 1940. 

2-Recuerden tambien, que Batista y muchos Batistianos, regresaron, sin poder ninguno para las elecciones de de 1952: 
Y no digamos que fueron autorizados a regresar por el mismo presidente Prio; digamos que ni siquiera el Sistema Judicial, tenia un expediente que presentarles, y APRESARLOS CAUTELARMENTE, hasta el dia del juicio(al estilo de como te niegan aqui en EEUU, la fianza; bajo el peligro de que puedas escaparte a otro pais); ni se abrieron las Cortes para que los familiares de los que asesino desde 1933, presentarán demandas.

3-Hasta que en Cuba no se siembre el Precedente Legal, y siempre bajo el Debido Proceso(cualquier otra vía, es mas de lo mismos); que violar la Constitucion(en el Caso de Batista y la Familia Castro; es la violatcion de la #C40), tiene severas consecuencia, porque es un crimen terrible contra El Pueblo; esto se va a seguir repitiendo a futuro. 

======
Agregado al escrito:
La propuesta de María Werlau es una vergüenza. 
https://x.com/Liusantiesteban/status/2032181333447921924
Amnistía para los futuros presos del régimen? 
Es una falta de respeto a las víctimas. 
Ni perdón ni olvido.

====
https://www.hypermediamagazine.com/hypermedia-stories/on-sunday/verdad-y-dolor-archivo-cuba-y-el-costo-en-vidas-del-periodo-de-batista/
Por alguna razón que desconocemos, pero que nos ocurre muy a menudo; tiempo despues que comenzamos a usar ese link de arriba a Hipermedia, para documentar los crímenes bajo la dictadura de Batista; lo desaparecieron.

Tuvimos que ir a los Archivos de la CIA o de Internet para encontrarlo y que nos nos llamaran mentirosos.

Como es costumbre legal; una vez un escrito desaparece de un sitio de internet; ya no se puede reclamar derecho de autor y este se convierte en fuente abierta para ser reproducido por quien lo desee.